"Cuba no es enemiga de la paz, ni reacia al intercambio o la cooperación entre países de diferentes sistemas políticos, pero ha sido y será intransigente en la defensa de sus principios".

“Un estadista, o alguien con la pretensión de serlo, debiera saber que las ideas justas y realmente humanas a lo largo de la historia han demostrado ser mucho más poderosas que la fuerza; de ésta van quedando polvorosas y despreciables ruinas; de aquellas, rasgos luminosos que nadie podrá apagar. A cada época le han correspondido las suyas, tanto buenas como malas, y todas se han ido acumulando. Pero a esta etapa que vivimos, en un mundo bárbaro, incivilizado y globalizado, le han correspondido las peores y más tenebrosas e inciertas”.

“Igual que todos los pueblos del Tercer Mundo, Cuba es víctima del robo descarado de cerebros y fuerza de trabajo joven;  no se puede cooperar jamás con ese saqueo de nuestros recursos humanos”.

"Cuba dispone de una diversidad de destinos para el desarrollo de una oferta variada y de opciones.

"Hoy Cuba cuenta con la población de más cultura y conciencia política entre todos los países del mundo. No es un pueblo de fanáticos; es un pueblo de ideas. No es un pueblo de analfabetos o semianalfabetos; es un pueblo donde los estudios de nivel superior se masifican y universalizan, junto a su valentía y su patriotismo. A sus sueños de una sociedad verdaderamente justa y humana, se suma la experiencia y el conocimiento".

"Cuba sostiene relaciones de amistad con todos los países de América Latina y el Caribe, sean de izquierda o de derecha. Hace rato trazamos esa línea y no la cambiaremos; cualquier gestión en favor de la paz entre los pueblos estamos dispuestos a apoyarla. Es un terreno espinoso y difícil, pero perseveraremos en él".

“Cuba dispone de una diversidad de destinos para el desarrollo de una oferta variada y de opciones.

"Desde el triunfo mismo de la Revolución, nunca nuestro país puso obstáculos a la emigración legal de los ciudadanos cubanos a Estados Unidos o a cualquier otro país. Cuando triunfa la Revolución, en Cuba, como en el resto del Caribe y de América Latina, que sufrían la pobreza y el subdesarrollo, muchas personas aspiraban a emigrar en busca de empleos más remunerados y de mejores condiciones de vida material que en sus propios países sometidos a siglos de explotación y saqueo nunca habrían podido encontrar. Hasta 1959 las visas que se otorgaban a los cubanos eran sumamente restringidas.

“¡Necios! ¿No comprenden que Cuba es inexpugnable, que su Revolución es indestructible, que su pueblo no se rendirá ni se doblegará jamás? ¿No se percatan de que las raíces de nuestro patriotismo y nuestro internacionalismo están tan arraigadas en nuestras mentes y nuestros corazones (...)?”

“Ninguno de los jefes del imperio que resulte electo debe ignorar que Cuba exige el cese total de la Ley asesina de Ajuste Cubano y de las criminales legislaciones que llevan los tristemente célebres nombres de Torricelli y Helms-Burton, del bloqueo genocida y la guerra económica; que sus autores, promotores y ejecutores son reos del delito de genocidio definido y sancionado por los tratados internacionales suscritos por Estados Unidos y Cuba; que en este caso, como país víctima, sus tribunales tienen jurisdicción sobre los hechos”.