“No creo que nadie nació siendo o dejando de ser revolucionario, depende de cómo cultiven las cualidades de aquel hombre, los aspectos positivos que todo hombre tiene”.

“Cada día nuestro pueblo será poseedor de una mayor experiencia y cultura en muchos campos. Ante todo, debe ser ejemplo de justicia social plena cada vez más perfecta y profunda, y compartir con el mundo su experiencia. Nuestra fuerza estará en las ideas, y la fuerza de las ideas estará por encima de todo en el ejemplo”.

“Supimos seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo”.

“¡El arma del revolucionario es la verdad! ¡El arma del revolucionario es la razón! ¡El arma del revolucionario es la idea! ¡El arma del revolucionario es el pensamiento! ¡El arma del revolucionario es la conciencia! ¡El arma del revolucionario es la cultura! ¡El arma del revolucionario contemporáneo es la interpretación correcta de las leyes científicas que rigen la marcha de la sociedad humana!”

“Nuestra Revolución no la impuso nadie desde fuera, ella se forjó en heroica lucha contra la dominación imperialista y las más enconadas y feroces agresiones exteriores; nuestra Revolución surgió en el seno mismo del pueblo, concebida y realizada por hijos humildes del pueblo. Nuestra Revolución nació así de una pequeña semilla que hoy se ha convertido en gigantesco árbol; es sueño secular de ayer transformado en hermosa realidad de hoy, voluntad de pueblo convertida ya en un pedazo irreversible de la historia”.

“En nuestra república lo que ocurrió fue eso: el soborno, la corrupción y la frustración. Y aquel pueblo fue extraordinario, porque de todos los pueblos de América, aquel que tuvo que pelear más fue el cubano; de todos los pueblos de América, aquel que tuvo que librar su guerra solo fue el cubano. Los demás países libraron aquella guerra ayudados unos por otros. España estaba invadida por Napoleón Bonaparte, tenía una guerra en Europa, no podía atender del todo sus intereses en América, y todos aquellos pueblos, unidos, lograron su independencia.

“Las convicciones más profundas, a prueba del tiempo y los vaivenes de la vida, no se alcanzan en un día. Hay que vencer antes muchas tendencias que llevamos dentro”.

“Es necesario comprender para saber acertar y saber apreciar cada minuto de este proceso histórico. Todos hemos tenido oportunidad de leer, en la historia de otros pueblos, lo que son las revoluciones. Y los cubanos de hoy estamos viviendo uno de esos minutos en la historia de los pueblos del que tendrá que hablar en el futuro la historia de la humanidad”.


 

“(…) con la misma pasión que amamos nuestra libertad, con la misma pasión que amamos la obra de nuestra Revolución, odiamos a los que oprimen a los pueblos, a los que impiden a los demás pueblos realizar su obra, a los que esclavizan a los demás pueblos”.

“Nuestro deber de dirigentes de una Revolución, en una etapa inicial, es desarrollar ese espíritu de nuestro pueblo, su sentido de la critica, su capacidad de análisis sereno y objetivo; esas virtudes de nuestro pueblo que es nuestro deber señalar, que es nuestro deber acentuar, que es nuestro deber desarrollar. Y a esas virtudes no debemos renunciar jamás”.