“Nosotros no le tenemos que pedir perdón a nadie. Lo que hemos hecho, lo hemos hecho muy conscientes, y sobre todo muy convencidos de nuestros derechos a hacerlo”.
“Ningún gobierno revolucionario que llega al poder quiere problemas internacionales. Lo que quiere es invertir su esfuerzo en resolver sus problemas propios, lo que quiere es llevar adelante un programa, como lo quieren los gobiernos que realmente están interesados en el progreso de su país”.
“Si largo fue el camino que comenzó en Yara el 10 de octubre de 1868 para llegar al Primero de Enero de 1959, largo y duro, glorioso y heroico, ha sido el camino que nos condujo a este vigesimoquinto aniversario de la Revolución victoriosa”.
“La Revolución cada día se consolida más. Con los pasos nuevos la Revolución se institucionalizará cada día más, su marcha y su camino estarán cada vez más seguros, su dirección será cada vez más indestructible, porque no será la dirección de un hombre sino la dirección de un Partido. ¡Y un hombre puede ser muerto, un Partido no!”
“Como revolucionario no puedo menos que alegrarme, porque pienso que en el mundo no solo debe desaparecer la explotación de unas naciones por otras sino también toda forma de explotación del hombre por el hombre”.
“Nuestro pueblo defenderá su Revolución a cualquier precio y resistirá cualesquiera que sean los problemas: económicos o militares. Y no nos dejaremos llevar por sentimientos fatalistas, no habrá holocausto; es imposible el holocausto en un pueblo que lucha en este mundo de hoy y que defiende ideas justas, que defiende causas nobles; y menos lo habrá si tenemos cientos de millones de hermanos con la misma cultura, sufrimos los mismos problemas, albergamos los mismos sentimientos y hablamos el mismo idioma”.
“Nuestro pueblo tiene una obra revolucionaria que defender, pero además tiene que defender su soberanía, su independencia, y está dispuesto a hacerlo”.
“Nos salvamos de ser un Puerto Rico, porque luchamos y luchamos durante mucho tiempo. No nos arrastró el destino a esa fatalidad. Somos un país independiente, revolucionario, con una obra hecha que nuestro pueblo está dispuesto a defender”.
“Si en Cuba la Revolución fuera derrotada, desaparecería la independencia de nuestro país. Revolución, independencia y soberanía son cosas inseparables en Cuba”.
“Hay algunos que creían que la Revolución se desplomaba como castillo de naipes. Si por ahí hicieron revoluciones de naipes y de merengue, la cubana no es de naipe ni de merengue, la cubana es de acero y fue autóctona, no nos la trajo nadie, la trajimos nosotros y la defendimos nosotros; está escrita con sacrificios, está escrita con sangre”.