“[...] la intriga vale tanto cuanto sea capaz de confundir, las campañas contrarrevolucionarias importan tanto cuanto sean capaces de confundir y desorientar; y mientras mayor sea la conciencia del pueblo, menos vale una mentira [...]”.

“La Revolución, sobre todo, vale por lo que significa de esperanza para los que nunca tuvieron esperanza, por lo que significa de atención y de recuerdo para los que siempre fueron olvidados; por lo que significa para el hombre, que lo ha redimido, que permite que hoy cualquier hombre humilde del pueblo no se sienta avergonzado de ser pobre, no se sienta avergonzado de ser humilde”.

“En nuestra sociedad y en nuestro Partido debe imperar un principio: el mérito, la capacidad, la modestia. ¡Y jamás un cargo puede entrañar privilegios de ninguna índole!, y el aprecio de nuestra sociedad a sus militantes revolucionarios no tiene preferencia”.

“Lo que hagamos ahora de nosotros depende; el triunfo definitivo de nosotros depende, porque en nosotros está la fuerza para llevarla adelante o la debilidad que la haga fracasar”.

“Hay que sembrar dignidad, porque los pueblos pequeños, los pueblos pequeños como el nuestro, solo pueden sobrevivir y marchar adelante con mucha dignidad; los pueblos pequeños solo se salvan de la sumisión cuando tienen mucha dignidad. Porque solo la dignidad, que quiere decir también valor, que quiere decir espíritu de sacrificio, que quiere decir heroísmo, salva a los pueblos e inspira respeto”.

“Cuando se habla de soberanía, cuando se habla de autodeterminación, se habla del derecho a labrarse su propio porvenir, se habla del derecho a disfrutar sus recursos, se habla del derecho a disfrutar los frutos de su trabajo, se habla del derecho a progresar en el orden moral, en el orden espiritual y también en el orden material”.

 

“Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por un motivo solo de gratitud, sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos librando; recordémoslo y venerémoslo cada vez más y con más fervor”.

“Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por un motivo solo de gratitud, sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos librando; recordémoslo y venerémoslo cada vez más y con más fervor”.

“[...] El capital privado extranjero se moviliza por el deseo de ayudarse a sí mismo [...]”.

“[...] el capital privado extranjero no se mueve por generosidad, no se mueve por un acto de noble caridad, no se mueve, ni se moviliza, por el deseo de ayudar a los pueblos [...]”.

“La humanidad tiene que marchar hacia la aspiración de que cada pueblo viva de su esfuerzo y de sus recursos y que, en todo caso, unos pueblos puedan ayudar a otros, pero jamás unos pueblos explotar a otros. Esa es sencillamente la esencia del esfuerzo revolucionario; esa es la razón de ser de la Revolución, que no tiene que reprocharse de nada”.

“Al llegar a estas etapas de nuestra Revolución es como para sentirse realmente optimistas, como para sentirse realmente seguros, porque no se ha arado en el mar. Y más de lo que la Revolución está obteniendo del pueblo en respaldo y en colaboración, no puede siquiera concebirse”.