“Gobiernos de fuerza se mantuvieron durante mucho tiempo en el poder y gobiernos de fuerza se mantienen todavía en el poder en América.  Claro que todo depende de las circunstancias para contar o no contar con el apoyo del gobierno de Estados Unidos”.

“Mediante la fuerza se reprime toda la demanda del pueblo, mediante la fuerza se reprimían las huelgas por mejores condiciones de vida, mediante la fuerza se reprimían los movimientos campesinos por poseer las tierras, mediante la fuerza se reprimían las más caras aspiraciones de la nación”.

“No debemos pensar que estamos concluyendo, más bien debemos pensar que estamos empezando; no debemos pensar que hemos hecho mucho, sino pensar que todavía nos falta mucho por hacer; no debemos pensar que somos suficientemente fuertes, sino que todavía podemos fortalecernos mucho más; no debemos pensar que seamos suficientemente experimentados, sino que todavía tenemos mucho que aprender”.

"Allí donde están cerrados los caminos de los pueblos, donde la represión de los obreros y campesinos es feroz, donde es más fuerte el dominio de los monopolios yankis, lo primero y más importantes es comprender que no es justo ni es correcto entretener a los pueblos con la vana y acomodaticia ilusión de arrancar, por vías legales que no existen ni existirán, a las clases dominantes, atrincheradas en todas las posiciones del Estado, monopolizadoras de la instrucción, dueñas de todos los vehículos de divulgación y poseedoras de infinitos recursos financieros, un poder que los monopolios y las oligarquías defenderán a sangre y fuego con la fuerza de sus policías y de sus ejércitos".

“Y ante la realidad objetiva e históricamente inexorable de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud del imperialismo yanki? Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear el aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudolegales suscritos con los representantes de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos”.

“Las fuerzas que impulsan a los pueblos —que son los verdaderos constructores de la historia—, determinadas por las condiciones materiales de su existencia y la aspiración a metas superiores de bienestar y libertad, que surgen cuando el progreso del hombre en el campo de la ciencia, de la técnica y de la cultura lo hacen posible, son superiores a la voluntad y al terror que desatan las oligarquías dominantes”.

"¿Qué es Cuba?  Cuba es el ejemplo, Cuba es la idea.  La fuerza de Cuba es la fuerza de sus ideas revolucionarias, la fuerza de su ejemplo".

“Es verdad que aún estamos bajo el bloqueo imperialista; es verdad que los imperialistas tratan de estrechar ese bloqueo, y que no sabemos cuán largo tiempo tendremos que resistir esa situación. ¡Y la resistiremos! ¡porque nuestra bandera revolucionaria no se plegará jamás! ¡porque la frente alta de esta nación no se doblegará jamás! Porque afrontaremos los riesgos que sean necesarios cuanto tiempo sea necesario; afrontaremos los sacrificios que sean necesarios, cuanto tiempo sea necesario. Porque nosotros asumimos las responsabilidades plenas de nuestra conducta, de nuestra historia, de nuestra Revolución”.

“El esfuerzo, principalmente, de nosotros, no es para compensar lo perdido; el esfuerzo de nosotros es para superar lo perdido, el esfuerzo es para crear condiciones de seguridad definitiva en la zona afectada por el ciclón. Y hacer este esfuerzo por Oriente”.

“En la América Latina no debe quedar ni uno, ni dos, ni tres pueblos luchando solos contra el imperialismo. La correlación de fuerzas de los imperialistas en este continente, la proximidad de su territorio metropolitano, el celo con que tratará de defender sus dominios en esta parte del mundo, exige en este continente, más que en ninguna otra parte, una estrategia común, una lucha común y simultánea”.

“En la América Latina no debe quedar ni uno, ni dos, ni tres pueblos luchando solos contra el imperialismo. La correlación de fuerzas de los imperialistas en este continente, la proximidad de su territorio metropolitano, el celo con que tratará de defender sus dominios en esta parte del mundo, exige en este continente, más que en ninguna otra parte, una estrategia común, una lucha común y simultánea”.

“Las ideas, en un determinado grado de su desarrollo, se convierten en una fuerza real. Y en nuestro país la dignidad, el honor, la conciencia revolucionaria, se han convertido en una fuerza impresionante que se palpa en cualquier rincón del país.”