“Los cientos de bases militares instaladas en decenas de países de todos los continentes, sus portaaviones y sus flotas navales, sus miles de armas nucleares, sus guerras de conquista, su complejo militar industrial y su comercio de armas, son incompatibles con la supervivencia de nuestra especie. Las sociedades de consumo son igualmente incompatibles con la idea del crecimiento económico y un planeta limpio”.
"El imperio dominó al mundo más por la economía y la mentira que por la fuerza. Había obtenido el privilegio de imprimir las divisas convertibles al finalizar la Segunda Guerra Mundial, monopolizaba el arma nuclear, disponía de casi todo el oro del mundo y era el único productor en gran escala de equipos productivos, bienes de consumo, alimentos y servicios a nivel mundial."
“La droga no debe ser un pretexto para establecer bases, invadir países y llevar la violencia, la guerra y el saqueo a los países del Tercer Mundo. Es el peor ambiente para sembrar virtudes ciudadanas y llevar la educación, la salud y el desarrollo a otros pueblos”.
“Nuestra Revolución pudo presentarse en el mundo como un modelo de revoluciones; la caballerosidad del Ejército Rebelde para con el enemigo no tuvo precedentes en la historia de las revoluciones y de las guerras; millares de prisioneros cayeron en nuestras manos, cientos de heridos fueron atendidos por nuestros médicos; en dos años y un mes de guerra ni un solo prisionero fue golpeado.”
"Las guerras entre las potencias no parecen ser ya la solución posible a las grandes contradicciones, como lo fueron hasta la segunda mitad del siglo XX; pero, a su vez, han incidido de tal forma sobre los factores que hacen posible la supervivencia humana, que pueden poner fin prematuramente a la existencia de la actual especie inteligente que habita nuestro planeta."
“En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad”.
“Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta”.
“Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.
“Las ideas pueden ser más poderosas que las armas nucleares”.
“El mundo enfrenta tantos problemas de carácter político, militar, energético, alimentario y medioambientales, que ningún país desea el regreso de Estados Unidos a posiciones extremistas que incrementarían los riesgos de una guerra nuclear”.
“No hablo ya de guerras, cuyos riesgos y consecuencias han transmitido personas sabias y brillantes, incluidas muchas norteamericanas. Me refiero a la crisis de los alimentos originada por hechos económicos y cambios climáticos que aparentemente son ya irreversibles como consecuencia de la acción del hombre, pero que de todas formas la mente humana está en el deber de enfrentar apresuradamente”.
“No estamos a favor de la guerra, sino en favor de la paz entre todos los pueblos”.