“La Revolución no obliga a nadie a aprender a leer y a escribir; la Revolución sabe muy bien la tristeza y el dolor en que vive la persona que no sabe leer ni escribir; la Revolución conoce que es imposible que ninguna persona renuncie a esa oportunidad”.

“No debemos permanecer indiferentes, ni quedarnos tranquilos, mientras sepamos que hay un solo analfabeto”.

“¿Por qué la Revolución lanzó la consigna de cumplir esta meta en un año?  Podría haberse declarado que en dos años, o en tres años, o en diez años, es cierto.  Pero nosotros sabemos que si hubiésemos trazado la consigna en dos años, o en tres años, o en 10 años, jamás se habría logrado movilizar un contingente tan grande de educadores, jamás se habría logrado arrancar un entusiasmo tan grande como el que ha provocado esa consigna”.

“Nosotros nos hemos planteado esta tarea gigantesca de erradicar el analfabetismo en solo un año, y, naturalmente, hay que erradicar el analfabetismo en un año. No queda otra salida”.

“… ¡Qué pueblo tan extraordinario será este!  ¡Qué pueblo, que sabrá marchar al compás con los demás pueblos del mundo!  ¡Y qué pueblo que, además, ayudará con su ejemplo a muchos otros pueblos que todavía permanecen en el oscurantismo, que todavía permanecen en la ignorancia, que todavía permanecen en la explotación!”

“Imposible tener un pueblo verdaderamente revolucionario, sin educación; imposible tener un pueblo verdaderamente trabajador y verdaderamente cumplidor de su deber, sin educación”.

“La educación es indispensable, si es que queremos realizar los grandes proyectos en el campo de la ciencia y en el campo de la economía que la Revolución tiene delante (…)”

“No puede concebirse una revolución sin educación, no puede concebirse progreso sin educación, no puede concebirse un futuro esplendoroso para la nación cubana sin educación, no puede concebirse un mejoramiento en todos los órdenes de la vida sin educación!”

“A todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de enseñar; a todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de maestros. La tarea más importante de todos nosotros es preparar el porvenir; nosotros somos, en esta hora de la patria, el puñado de semillas que se siembra en el surco de la Revolución para hacer el porvenir”.

“Lo grave sería pensar que cada uno de nosotros somos unos sabios consumados, pensar que cada uno de nosotros sabe mucho. Debemos empezar por saber que sabemos poco, debemos empezar por reconocer que tenemos poca experiencia; y empezaremos a saber cuando empecemos a comprender que no sabemos mucho, y que todos nosotros tenemos mucho que aprender, que todos nosotros tenemos mucho que meditar, y que todos nosotros tenemos mucho que estudiar”.

"Una de las cosas verdaderamente dignas que esta Revolución ha hecho es haber convertido todas las grandes fortalezas militares en escuelas, y el haber convertido casi todos los cuarteles en escuelas".

"En pocos otros aspectos la Revolución ha avanzado tanto como en el campo de la educación. Es que no se concibe una revolución sin una gran revolución también en el campo de la educación".