“El mundo ha sido solidario con Cuba y por eso Cuba se siente cada día más y más solidaria con todos los pueblos del mundo. Cuba ha tenido la ocasión de experimentar lo que es la solidaridad de los pueblos, esa palabra está llena de sentido para los cubanos y por eso nosotros que sabemos lo que es la solidaridad mundial, nos sentimos obligados con todos los pueblos que necesitan de nuestra solidaridad y Cuba le debe a esa solidaridad en gran parte, haber podido resistir los ataques del imperialismo y Cuba sabe que con esa solidaridad continuará luchando y continuará resistiendo”.

“Los reaccionarios, los contrarrevolucionarios y los imperialistas deben tener presente la historia de nuestra Revolución, deben tener presente la historia de los combatientes revolucionarios. Y vale la pena que recuerden que la Revolución empezó sin armas, que la Revolución empezó sin recursos, que la Revolución surgió de la nada, y que aquella Revolución se fue imponiendo a cada revés, y que aquella Revolución, es decir, aquella idea revolucionaria, aquel propósito revolucionario, fue desarrollándose, fue creciendo, fue conquistando el apoyo de las masas, y llegó a ser lo que es hoy”.

"¿Con quién hemos tenido problemas nosotros?  ¡Con los imperialistas yankis!  Nosotros no hemos tenido problemas con ningún otro pueblo, no con los pueblos, porque nosotros no hemos tenido problemas con el pueblo norteamericano.  Si hemos tenido problemas con algunos gobiernos de América, no ha sido con esos gobiernos, ha sido con los monopolios, que son los que manejan como títeres y como muñecos a esos gobiernos.  Es decir, que hemos tenido problemas con los gobiernos que están entregados incondicionalmente a los monopolios yankis; esa es la historia de todo este proceso; es la historia que sabe nuestro pueblo y es la historia que sabe América".

"(...) mientras se esfuerzan los imperialistas por destruir esta Revolución, más despierta la admiración y el interés de los pueblos. Es lógico. Eso es sencillamente, una cosa lógica; porque los pueblos miden las fuerzas del imperialismo y la fuerza de Cuba. Entonces resulta Estados Unidos empeñado... por primera vez no ha logrado destruir una revolución en tiempos contemporáneos; por primera vez no ha logrado someter a los pueblos. Y ante este fenómeno nuevo, los pueblos piensan, meditan, analizan y cada vez sienten más simpatía hacia la Revolución Cubana".

"Desde que culminó la segunda guerra mundial, las naciones de América Latina se han ido depauperando cada vez más; sus exportaciones tienen cada vez menos valor; sus importaciones precios más altos; el ingreso per cápita disminuye; los pavorosos porcentajes de mortalidad infantil no decrecen; el número de analfabetos es superior; los pueblos carecen de trabajo, de tierras, de viviendas adecuadas, de escuelas, de hospitales, de vías de comunicación y de medios de vida. En cambio, las inversiones norteamericanas sobrepasan los 10 000 millones de dólares. América Latina es, además, abastecedora de materias primas baratas y compradora de artículos elaborados caros. Como los primeros conquistadores españoles, que cambiaban a los indios espejos y baratijas por oro y plata, así comercia con América Latina Estados Unidos. Conservar ese torrente de riqueza, apoderarse cada vez más de los recursos de América y explotar a sus pueblos sufridos: he ahí lo que se ocultaba tras los pactos militares, las misiones castrenses y los cabildeos diplomáticos de Washington".

"Allí donde están cerrados los caminos de los pueblos, donde la represión de los obreros y campesinos es feroz, donde es más fuerte el dominio de los monopolios yankis, lo primero y más importantes es comprender que no es justo ni es correcto entretener a los pueblos con la vana y acomodaticia ilusión de arrancar, por vías legales que no existen ni existirán, a las clases dominantes, atrincheradas en todas las posiciones del Estado, monopolizadoras de la instrucción, dueñas de todos los vehículos de divulgación y poseedoras de infinitos recursos financieros, un poder que los monopolios y las oligarquías defenderán a sangre y fuego con la fuerza de sus policías y de sus ejércitos".

“Y ante la realidad objetiva e históricamente inexorable de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud del imperialismo yanki? Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear el aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudolegales suscritos con los representantes de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos”.

“El imperialismo significa hoy el peligro de guerra, la amenaza de guerra, de una guerra que haría palidecer a las guerras anteriores, una guerra que significaría la destrucción de cientos de millones de vidas, si es que puede alguien calcular la destrucción que ocasionaría una guerra atómica”.

“Cada cual debe luchar por la paz a su manera, cada cual debe luchar por la paz con lo que pueda y como pueda. Así, la América Latina, al enfrentarse cada vez más a los imperialistas, lucha por la paz. Mientras más pueblos luchando por su libertad, más posibilidades de paz en el mundo, más maniatados estarán los imperialistas, más débiles serán los imperialistas para desencadenar la guerra”.

“(…) en los propios Estados Unidos crece el movimiento por la paz, como en los propios Estados Unidos son cada vez más numerosas las manifestaciones populares en favor de la paz contra la política guerrerista de los imperialistas, contra la carrera armamentista, porque es un interés de toda la humanidad. Y es por eso que toda la humanidad, de distintas formas, de las formas que sean necesarias, ha de contribuir a la lucha por la paz”.

"Y cuando los dirigentes de un país poderoso como Estados Unidos se enfrascan en una lucha contra un país pequeño como el nuestro, pero al que no habrían podido vencer jamás, es lógico que paguen en descrédito la consecuencia de su política torpe. Todos los procedimientos los usaron, y se equivocaron, fracasaron".

“¿Qué ocurriría en Estados Unidos con un desarme? ¿Quiénes se oponen? Las compañías. Esas compañías son los primeros intereses afectados, les interesa el negocio de guerra. Claro está que aun el propio sistema capitalista pudiera encontrar soluciones, si existiera realmente una voluntad de encontrarle soluciones por otras vías, y no por las vías de fabricar armamentos. Pero la vía de fabricar armamentos es, para todos los traficantes de armas, la más cómoda, y por eso se oponen a toda política de paz”.