Discursos
La Revolución no podía siquiera plantearse, en los primeros meses, la solución de aquellos problemas. Hoy, afortunadamente, se observa un fenómeno a la inversa: un gran éxodo de la ciudad hacia el campo, y nuevamente aquella masa humana que rodeó a los pueblos de un cordón de bohíos, está regresando a trabajar en las cooperativas y en las granjas del pueblo. Además, ha aumentado extraordinariamente el trabajo en el campo con las construcciones escolares, con las construcciones de viviendas y, en fin, con todas las obras que se están haciendo en la agricultura.
Hay que meditar que hoy el poder del Estado no está al servicio de esos intereses; hoy las instituciones del Estado no están al servicio de esos intereses; hoy la maquinaria del Estado no defiende esos intereses; hoy las armas de la nación no están al servicio de esos intereses. Hoy ocurre todo lo contrario: los soldados rebeldes y los milicianos no están a las órdenes de aquellos magnates, no están a las órdenes de aquellas compañías extranjeras, no están a las órdenes de los administradores y mayorales, de los dueños de centrales azucareros y de los grandes latifundios.
Y creo honradamente, sin creer que la obra de la Revolución es una obra perfecta, porque no hay obra perfecta; sin creer que la Revolución no tenga defectos; ni creer tampoco que nosotros no los tengamos: ¡Cuántas equivocaciones habremos cometido, las que sabemos y las que no sepamos! Pero, la suma de todo lo hecho es extraordinariamente positiva; los errores cometidos son errores de buena fe, los errores que se hayan cometido.
A las seis de la mañana del día de hoy, 15 de abril de 1961, aviones B-26 de fabricación norteamericana, bombardearon simultáneamente puntos situados en la ciudad de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, según informes recibidos hasta el presente.
Compañeros obreros y campesinos de la patria, el ataque de ayer fue el preludio de la agresión de los mercenarios, el ataque de ayer que costó siete vidas heroicas, tuvo el propósito de destruir nuestros aviones en tierra, mas fracasaron, solo destruyeron tres aviones, y el grueso de los aviones enemigos fue averiado o abatido. Aquí, frente a la tumba de los compañeros caídos; aquí, junto a los restos de los jóvenes heroicos, hijos de obreros e hijos de familias humildes, reafirmemos nuestra decisión, de que al igual que ellos pusieron su pecho a las balas, al igual que ellos dieron su...
Y este 1º de Mayo dice ya mucho, dice mucho de lo que ha sido hasta aquí la Revolución, dice mucho de lo que ha logrado hasta hoy la Revolución, y quizás no nos diga tanto a nosotros mismos como a nuestros visitantes. Nosotros hemos sido testigos, todos los cubanos, de cada uno de los pasos de la Revolución, y quizás no alcancemos a darnos cuenta tan, cabal de lo que hemos avanzado, como lo pueden comprender quienes nos visitan; sobre todo, los que nos visitan procedentes de América Latina , donde ellos viven todavía hoy un mundo muy parecido al que nosotros vivíamos ayer.
Sin embargo, es una buena prueba de lo que es capaz nuestro pueblo este hecho de que ni siquiera el ataque mercenario haya sido capaz de interrumpir la obra de la Revolución. Cuando en la mañana del 15 de abril los aviones del imperialismo dejaron caer su fardo de bombas y de metralla sobre varios puntos de nuestro país, cuando estábamos evidentemente ante los primeros síntomas de la agresión cobarde y criminal, nuestro pensamiento en ese instante, más que en los propios hechos o en las propias medidas de tipo militar —pues nosotros estábamos absolutamente convencidos de que...
La clase campesina, los campesinos, que son los mejores aliados de los obreros en el proceso y en la lucha revolucionaria, en el esfuerzo por construir una patria nueva; ustedes, que han de marchar fielmente unidos a la clase obrera, porque esa es la clase que hoy lucha por ustedes también, y los ayuda, la clase que en la industria, que en cada industria y en cada fábrica está trabajando para elevar la producción, para hacer posible facilitarles a los campesinos 80 000 créditos este año para elevar su estándar de vida, para mejorar su situación. Y ustedes tienen por eso, también, que...
Los peligros de guerra que amenazan hoy a los pueblos y a la humanidad no provienen de los hombres amantes de la justicia, no provienen de los hombres amantes del progreso de la humanidad, no provienen de los hombres que desean una vida mejor para el hombre, un destino mejor para el género humano; no provienen de los hombres que luchan por la libertad, por la soberanía y la independencia de los pueblos, por el derecho a la autodeterminación de cada nación, por el derecho de los pueblos a disfrutar de sus riquezas naturales y disfrutar del fruto de su trabajo.
Ustedes han honrado a nuestro pueblo con este acto, para los cubanos ha sido en realidad un honor esta reunión del Comité Ejecutivo y de los delegados observadores de la Unión Internacional de Estudiantes. Han convivido con nosotros varios días, el compañero Pelikan dice que muchos y nosotros decimos que pocos, y que en realidad sentimos, cuando ya estábamos empezando a familiarizarnos con ustedes, de tanto que hemos estado atentos a las discusiones de la reunión y de todos los temas que han estado tratando, porque jóvenes y llenos de entusiasmo como son, han querido emitir su opinión...
El gobierno revolucionario sí puede movilizar, y está movilizando a 100 000 estudiantes; y los estudiantes marchan entusiastas a realizar esa tarea. Por eso en un año se puede erradicar el analfabetismo; por eso, solo en una revolución se puede proponer un pueblo metas como esta; un pueblo cuando sus brazos y sus piernas son desatados, porque un pueblo maniatado, un pueblo encadenado, no puede hacer uso de sus gigantescos recursos.
Después de tres sesiones en que se ha estado discutiendo este problema, en que se han planteado muchas cosas de interés, que muchas de ellas han sido discutidas aunque otras hayan quedado sin respuesta —aunque materialmente era imposible abordar todas y cada una de las cosas que se han planteado—, nos ha tocado a nosotros, a la vez, nuestro turno; no como la persona más autorizada para hablar sobre esta materia, pero sí, tratándose de una reunión entre ustedes y nosotros, por la necesidad de que expresemos aquí también algunos puntos de vista.
Teníamos mucho interés en estas...