“Una vez derrotada la primera intervención contra la Revolución de Octubre, comenzó a surgir con fuerza esta nefasta corriente política en Europa. El fascismo era la expresión más acabada del pensamiento reaccionario burgués e imperialista; y desde que Hitler salió a la palestra pública declaró sus propósitos de agredir un día a la Unión Soviética, proclamó sus doctrinas racistas y sus ideas acerca del exterminio de pueblos enteros, de la esclavización de decenas de millones de hombres y de las conquistas de nuevos territorios”.

“Las revoluciones no se hacen por capricho de los hombres, nadie podría decir que el capricho de un grupo de hombres pudiese conducir a un pueblo a una revolución; las revoluciones las hacen las necesidades, y los pueblos no tienen la culpa de las revoluciones; los pueblos las hacen obligados por las necesidades, aunque los que en ellas intervenimos lo hacemos gustosamente”.

"El problema no es Raúl y Fidel. Nosotros, por lo general, ni nos montamos en el mismo avión, ni en el mismo helicóptero. Tomamos algunas medidas para no estar todos los días corriendo el riesgo de que desaparezcan dos cuadros de los históricos; pero hay que pensar más allá realmente, hay que pensar en el colectivo de dirección, las tradiciones, las ideas, los principios. Hay que garantizar cuando no estén ni Fidel, ni Raúl. Seríamos realmente unos irresponsables imprevisores si no pensáramos en eso".

“Los revolucionarios no somos pesimistas ni somos escépticos. Escépticos tienen que ser los reaccionarios y los imperialistas, porque ven que todo cambia en contra; y los revolucionarios vemos que todo cambia en el mundo y cambia a favor”.

“Nosotros vivimos en función de nuestros ideales y de nuestros principios, de nuestra ética. Esa ha sido nuestra vida”.

“Con la Revolución ha ido desapareciendo una de las formas de discriminación más injusta que había: la discriminación de la mujer, esa de la cual no se hablaba pero que estaba latente, subsistía y pesaba de una manera tremenda sobre la mujer en nuestro país.”

“Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse”.

“En la medida que nosotros nos hemos puesto a nosotros mismos, en la medida en que el hombre sea capaz de dimensionarse, de crecerse, de considerarse de un valor mayor, de una capacidad mayor, de una voluntad mayor, de un tesón mayor, la tarea que se impondrá será más grande”.

"Soñar con cosas imposibles se llama utopía; luchar por objetivos no sólo alcanzables, sino imprescindibles para la supervivencia de la especie, se llama realismo".

“Sin ideas y concepciones claras no es posible la revolución aun cuando existan las condiciones objetivas. Mas sin lucha enérgica, firme, decidida, e inteligente, a lo que puede añadirse una enorme dosis de audacia, no hay revolución posible”.