“A todos nos corresponden enormes responsabilidades y deberes si queremos ganar la batalla por la supervivencia de nuestra especie, hoy amenazada por riesgos globales jamás imaginados. De nuevo se avizoran en el horizonte las posibilidades de una guerra fría y el inicio de una desesperada carrera armamentista, ya que ninguna gran nación o grupo de naciones, con los medios científicos y técnicos necesarios, se resignarán a quedar desarmadas frente a un temible, agresivo e insaciable adversario”.
“¡En qué condiciones tan distintas luchó nuestro pueblo en 1868! Una isla, sin ninguna ayuda exterior, sin ningún suministro. Si acaso, se puede hablar de escasos desembarcos de armas, enviados con grandes sacrificios y dificultades por los ciudadanos emigrantes que se encontraban en el extranjero. Y no era un conjunto de países los que luchaban contra España, sino un solo país, una pequeña isla, de una población que no alcanzaba el millón y medio de habitantes.
"Nosotros no seguimos una política de provocaciones, nosotros no estamos interesados en crear conflictos; nosotros, incluso, estamos conscientes de que es deber de nuestro país luchar por la paz, aportar su esfuerzo para evitar que continúe deteriorándose la situación internacional, para evitar el retorno a la guerra fría. Estamos conscientes de que ese es uno de nuestros deberes, no solo como país independiente, como país consciente, como país revolucionario, como país socialista, sino país que tiene una responsabilidad ante otros países en el seno del Movimiento de los No Alineados".
“Vivimos hoy tiempos difíciles en los que es preciso fortalecer como nunca antes la unidad de acción entre todas las fuerzas de la independencia, la paz y el progreso de los pueblos. Nunca antes vivió la humanidad momentos tan peligrosos y complejos. La irresponsable política armamentista, de confrontación y de fuerza, aplicada por el gobierno de Estados Unidos, ha incrementado hasta límites intolerables el peligro de una guerra devastadora, de la que el mundo no podría recuperarse".
"El peligro de guerra nos amenaza, en cuanto ciudadanos del mundo, pero nos toca también en cuanto a pueblos que aspiramos a afirmar o a conquistar, según los casos, nuestra independencia nacional y a desarrollar nuestras maltrechas economías".
“Los problemas del mundo no se resolverán con armas nucleares, es imposible, ni se resolverán mediante guerras, e incluso digo más, no se resolverán mediante revoluciones aisladas que, en este orden implantado con la globalización neoliberal, pueden ser aplastadas sencillamente en cuestión de días o, cuando más, de semanas”.
“La historia nos juzgará no por lo que hayamos hecho antes, sino por lo que hagamos ahora en estas circunstancias. Nadie tiene que sentir envidia del 68 ni del 95, ni de la época del Moncada, de la Sierra Maestra, de Girón y otros episodios grandes de la historia de nuestro país, porque vivimos en el 68, vivimos en el 95, vivimos en el Moncada, vivimos en la Sierra, vivimos en Girón, vivimos en la Crisis de Octubre y estamos defendiendo ahora lo que en cada uno de esos episodios se defendió con tanta lucha, con tanto sacrificio y con tanta sangre”.
"La guerra no es el camino para poner fin al terrorismo y la violencia en el mundo".
"Los imperialistas necesitan del peligro de guerra para mantener la opresión sobre sus propios obreros, para mantener la represión sobre sus propias clases trabajadoras; los imperialistas necesitan del peligro de guerra para armarse, para justificar su carrera armamentista".
“El imperialismo significa hoy el peligro de guerra, la amenaza de guerra, de una guerra que haría palidecer a las guerras anteriores, una guerra que significaría la destrucción de cientos de millones de vidas, si es que puede alguien calcular la destrucción que ocasionaría una guerra atómica”.