“Si la aspiración a la independencia tuvo sus momentos culminantes en 1868 y en 1895, de igual relieve histórico es el 16 de agosto de 1925, cuando tras la aspiración de la revolución social surge el primer Partido Comunista de Cuba”.
El partido. Nuestro partido Comunista, el mejor fruto de la Revolución y garantía por excelencia de su continuidad histórica.
"Este partido es fruto de la Revolución misma. La Revolución trajo al mundo al partido, y ahora el partido lleva adelante la Revolución. El partido es un vehículo por excelencia y la grantía de su continuidad histórica. Este partido nació de dos factores esenciales, fundamentales, invalorables: la unión de todos los revolucionarios (...) y una doctrina científica, una filosofía político-revolucionaria: el marxismo-leninismo. De la unión y de la idea, de la unidad y la doctrina, en el crisol de un proceso revolucionario, se ha formado este partido.
“Una revolución no es un acontecimiento sencillo en la historia de un pueblo. Una revolución es un hecho complejo y difícil y que tiene, además, la virtud de ser una gran maestra, porque nos va enseñando sobre la marcha, y sobre la marcha va fortaleciendo la conciencia del pueblo, y sobre la marcha nos va enseñando qué es una revolución”.
“El Partido es nuestro instrumento fundamental, por excelencia, de la Revolución y de la construcción del socialismo, tarea histórica y extraordinariamente difícil cuando tiene que construirse en las condiciones en que lo ha tenido que construir nuestro país”.
“Yo podría definir la Iglesia de la Liberación o la Teología de la Liberación, como un reencuentro del cristianismo con sus raíces, con su historia más hermosa, más atractiva, más heroica y más gloriosa (…)”
“Yo creo que tocios los mártires de la Iglesia lo fueron seguramente por un sentimiento de lealtad, por algo en lo que creían firmemente. Puede haberlos ayudado, desde luego, la idea de otra vida en que su acción sería premiada, pero no creo que fuera el móvil fundamental. En general, la gente que hace algo por temor teme más al fuego, teme al martirio, teme a la tortura, no se atreve a desafiarlos. Las personas que se preocupan por obtener bienes materiales, placeres, premios, tratan de preservar la vida y no la sacrifican.
“(…) un pueblo que recuerda a aquellos mambises del 68 y del 95; un pueblo que ha resistido con una dignidad y una valentía sin paralelo en la historia la potencia imperialista más poderosa de la Tierra; un pueblo que no tembló en Girón, ni vaciló en combatir y aplastar a los enemigos; un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre, ese pueblo no podrá ser jamás vencido”.
“Un día habrá que levantarles un monumento a los educadores, como habrá que levantarle un monumento gigantesco a todo el pueblo, aunque no se pueda hacer el monumento que merecen de piedra, o de mármol, o de acero. Hay algo más duro que todo eso y más duradero, porque un monumento material puede ser destruido, lo que no podrá ser destruido jamás es la página de la historia que ustedes han escrito”.
“Con nuestra vergüenza, con nuestra dignidad, con nuestro honor, con nuestro patriotismo, con nuestra conciencia revolucionaria, con nuestro espíritu, seremos capaces de vencer cualquier obstáculo que pueda sobrevenir. Pero de hecho, ya nuestro pueblo —podemos decirlo con orgullo— está escribiendo una página histórica sin precedente”.