Para nosotros está claro que no hay, ni puede haber en el momento actual, tarea más urgente e inaplazable que la de la lucha por la paz y por salvaguardar a la humanidad de la destrucción en un holocausto nuclear. Pero esta batalla, como hemos subrayado en otras ocasiones, está inseparablemente ligada a los problemas del desarrollo y al esfuerzo de los pueblos y los trabajadores explotados en favor de condiciones más justas y equitativas de vida. No podemos tampoco ser esquemáticos y desconocer la desigualdad de las situaciones que prevalecen en unos y otros países. A los trabajadores no solo...
Es precisamente nuestra conciencia patriótica, nuestra conciencia socialista, nuestra conciencia comunista y nuestra conciencia internacionalista, lo que demanda el esfuerzo que estamos realizando. Nosotros lo sintetizábamos en el congreso de los trabajadores de la salud en meses recientes con una frase: que nuestro país podía convertirse en una potencia médica.
Como todos sabemos, coincidiendo con la clausura del IV Congreso se conmemora hoy el XX aniversario de la fundación de la Unión de Jóvenes Comunistas. Mientras elaboraba algunas ideas y revisaba algunas notas para esta clausura, se me ocurrió revisar qué habíamos dicho hace 20 años, el 4 de abril de 1962 (APLAUSOS), y realmente no pude resistir la tentación de traer algunas palabras, algunas ideas, y recordarlas aquí hoy, tanto por el contraste que marca entre aquellas circunstancias y estas, como por el hecho de que muchas de ellas tienen todavía plena vigencia.
Nos sentimos realmente satisfechos de la utilidad de este Congreso, que es además una nueva lección, una nueva prueba. Cuando muchos de nosotros estábamos analizando los problemas, buscándoles soluciones dentro de la complejidad de los mismos y elaboramos algunas ideas y se plantearon aquí en el Congreso criterios sobre algunas cosas complejas, no hay duda de que ustedes rectificaron esos criterios, de que ustedes nos persuadieron de otras variantes y de otras soluciones mejores. Aquí se estaba recogiendo no la sabiduría de un grupo reducido de hombres, sino la sabiduría de miles de hombres,...
Hemos querido celebrar este día en una base de campismo, a la vez que en las proximidades de este lugar se inauguraba un centro de pioneros exploradores. El año pasado, precisamente, lo celebramos allá en la provincia Granma en un centro de pioneros exploradores. Nos parecía que valía la pena resaltar la importancia de esta actividad para los pioneros, para la juventud y para todo el pueblo.
Debo comenzar por señalar por qué se ha escogido la provincia de Granma para conmemorar este aniversario. En primer término, el ataque al cuartel de Bayamo está indisolublemente vinculado a la concepción del plan del Moncada; tenía por objetivo, tomar el cuartel, sublevar la ciudad y establecer aquí, a orilla del Cauto, la primera defensa contra los refuerzos de tropas enemigas. Luego, Bayamo y Santiago de Cuba están inseparablemente unidos en esta fecha que conmemoramos hoy.
Al contemplar la emocionante ceremonia de esta noche, al ver unidas y hermanadas las banderas cubiertas de gloria de Viet Nam y de Cuba, al escuchar las estimulantes y cariñosas palabras del querido compañero Truong-Chinh, no podía dejar de reflexionar en qué largo y qué difícil ha sido el camino por el que nuestras patrias, dos pequeños territorios ubicados en los extremos del mundo, han llegado a abrazarse en la libertad, en la revolución y en el socialismo.
Este es un verdadero ejemplo digno de imitarse. Y esos mármoles no vinieron de Italia, no, no, son de aquí, y creo que tienen doce, por lo menos doce colores de mármoles bien diseñados y colocados. Esos azulejos no vinieron de Europa, fueron fabricados aquí. Esa piedra de Jaimanitas no vino de otro continente, sino de aquí, de ahí mismo. Las soluciones ingenieras y de arquitectura no vinieron de otra parte, son de aquí. Esos excelentes médicos, técnicos de todo tipo, esos eminentes jefes de servicio, esos hombres llenos de seriedad y de responsabilidad, no vinieron de ninguna parte, son de...
No me explico cómo a los imperialistas no les da vergüenza las calumnias que dicen contra Cuba. No me explico cómo no comparan la situación que hay en muchos desdichados y explotados países de Latinoamérica y el Caribe con la de Cuba. Hace mucho rato desapareció el analfabetismo en nuestro país, hoy hay más analfabetos en los propios Estados Unidos que en Cuba, mayor índice de analfabetismo; nosotros lo hemos reducido prácticamente a cero y ellos tienen millones de analfabetos y de semianalfabetos. ¿Cómo se puede comparar lo que hay aquí con lo que hay en Centroamérica? Niveles de educación,...
Pero si ya hoy nosotros hablamos de 40 centros universitarios, 200 000 estudiantes; si hablamos de este honor, de esta moral, de esta dignidad, de esta conciencia, de este espíritu de nuestros jóvenes de hoy y de lo que son capaces; y si hablamos de esta actitud y de esa respuesta total del 100% para cada tarea por difícil que sea, no sé si sus sueños habrían estado por debajo de estas realidades; es decir, no sé si estas realidades superaron a sus sueños. Pero sí estoy convencido de que todos esos heroicos combatientes, esos revolucionarios puros que ustedes han mencionado en la noche de hoy...
Estoy seguro de que todos comprendemos que no hay para nosotros, en esta reunión de Nueva Delhi, tarea más apremiante que la de poner al servicio inmediato de la paz todas las fuerzas que representamos en la política mundial, en la que constituimos la mayoría de los países de la comunidad internacional. Tenemos que comprometer a las grandes potencias nucleares a que ninguna de ellas sea la primera en utilizar esa arma devastadora. Tenemos que emplazar a los protagonistas principales de un posible encuentro nuclear, a los representantes de los poderosos pactos militares que se contraponen hoy...
Durante los meses anteriores habíamos estado siempre recordando el propósito de efectuar este año un Claustro Nacional de Profesores de Ciencias Médicas, ya que el primer claustro fue de carácter occidental. Y estimulados por los resultados de aquella reunión, pensábamos en la conveniencia ya de efectuar este año una reunión de tipo nacional. En realidad, la reunión ha tenido la calidad que todos esperábamos. No podía ser de otra forma, cuando se reúne un grupo tan considerable de hombres y mujeres con un alto nivel de preparación, con un alto sentido de la responsabilidad y con una alta...