“En la medida que nosotros nos hemos puesto a nosotros mismos, en la medida en que el hombre sea capaz de dimensionarse, de crecerse, de considerarse de un valor mayor, de una capacidad mayor, de una voluntad mayor, de un tesón mayor, la tarea que se impondrá será más grande”.
“La Revolución ha despertado el sentido moral del pueblo; la Revolución ha despertado la solidaridad humana en los hombres y mujeres de nuestro pueblo; la Revolución ha abolido el egoísmo y ha convertido la generosidad en la virtud principal de cada ciudadano; la Revolución ha recogido lo mejor de la nación; la Revolución ha barrido, la Revolución ha purificado, la Revolución ha adecentado, la Revolución ha redimido”.
“(…) se puede ser marxista sin dejar de ser cristiano y trabajar unido con el comunista marxista para transformar el mundo. Lo importante es que en ambos casos se trate de sinceros revolucionarios dispuestos a suprimir la explotación del hombre por el hombre y a luchar por la distribución justa de la riqueza social, la igualdad, la fraternidad y la dignidad de todos los seres humanos, es decir, ser portadores de la conciencia política, económica y social más avanzada, aunque se parta, en el caso de los cristianos, de una concepción religiosa”.
“Yo creo que tocios los mártires de la Iglesia lo fueron seguramente por un sentimiento de lealtad, por algo en lo que creían firmemente. Puede haberlos ayudado, desde luego, la idea de otra vida en que su acción sería premiada, pero no creo que fuera el móvil fundamental. En general, la gente que hace algo por temor teme más al fuego, teme al martirio, teme a la tortura, no se atreve a desafiarlos. Las personas que se preocupan por obtener bienes materiales, placeres, premios, tratan de preservar la vida y no la sacrifican.
“Yo creo que la convicción es lo que hace mártires. No creo que nadie se hace mártir simplemente porque espere un premio, o porque tema un castigo; no creo que nadie se comporte heroicamente por eso”.
“Yo hago también el Bachillerato en colegio de jesuitas. Así, analizando retrospectivamente qué cosas influían, a mi juicio, de una manera que no era positiva, puedo decir que todo era muy dogmático: esto era así porque tenía que ser así; hay que creerlo, aunque no se entienda-, si no lo crees, aunque no lo entiendas, es una falta, un pecado, un acto digno de castigo. Es decir, la no utilización del razonamiento, yo diría; el no desarrollo del razonamiento y del sentimiento”.
“Yo pienso lo siguiente: si el socialismo busca la máxima libertad del hombre, ¿Por qué va a excluir de la sociedad el derecho a la convicción religiosa”.
“Tengo mi concepto de que Cristo fue un gran revolucionario ¡Ese es mi concepto! Era un hombre cuya doctrina toda se consagró a los humildes: A los pobres, a combatir los abusos, a combatir la injusticia, a combatir la humillación del ser humano. Yo diría que hay mucho en común entre el espíritu, la esencia de su prédica y el socialismo”
“(…) para mí lo más sagrado que hay es el pensamiento del hombre, su derecho a pensar libremente y a crecer en una religión o en otra, señores, es una conquista de nuestra Patria el principio de la libertad de culto y el respeto a todas las religiones, a todas las creencias, a todas las ideas, a todos los credos; esta es precisamente nuestra posición democrática (…)”
“(…) el salario es el reparto que corresponde a cada cual de la producción nacional, que si no hay aumento en esa producción no puede haber aumento en el reparto”.