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El ALBA de Fidel y Chávez para las Américas (+ Fotos)

Chávez y Fidel. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Chávez y Fidel. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Fecha: 

14/12/2021

Fuente: 

Cubadebate

Autor: 

Cuando Fidel le escuchó hablar aquella noche en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, hace hoy 27 años, reconoció en el joven, madera de revolucionario verdadero y creyó con vehemencia en la profecía que este anunciaba: “El siglo que viene, para nosotros, es el siglo de la esperanza; es nuestro siglo, es el siglo de la resurrección del sueño bolivariano, del sueño de Martí, del sueño latinoamericano”.
 
    Sin duda que estamos en una era de despertares, de resurrecciones de pueblos, de fuerzas y de esperanzas; sin duda, Presidente, que esa ola que usted anuncia o que anunció y sigue anunciando en esa entrevista a la que me he referido antes, Un grano de maíz, se siente y se palpa por toda la América Latina.
 
    Nosotros tuvimos la osadía de fundar un movimiento dentro de las filas del ejército nacional de Venezuela, hastiados de tanta corrupción, y nos juramos dedicarle la vida a la construcción de un movimiento revolucionario y a la lucha revolucionaria en Venezuela, ahora, en el ámbito latinoamericano.

 
Las palabras de quien el 4 de febrero de 1992 había encabezado el levantamiento militar en el Palacio de Miraflores, contra el gobierno corrupto de Carlos Andrés Pérez, le recordaban su generación, la del centenario, que no dejó morir al Apóstol cuando cumplía sus cien años. Mientras Chávez hacía referencia al canto de Pablo Neruda al Libertador, probablemente Fidel se decía: Es cierto, Bolívar despierta cada cien años, cuando despierta el pueblo. Y tú eres su reencarnación.
 

Esa misma noche en su alocución, el presidente cubano hizo público el apoyo de Cuba al Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, sobre todo, por ser fiel defensor de los ideales de Bolívar y Martí.
 
    Lógicamente, nosotros, cuando llegamos a conocer con precisión los hechos, era imposible que no viésemos con simpatía y con admiración lo que habían hecho y, sobre todo, valorábamos de manera extraordinaria esas ideas bolivarianas que se habían recogido y que constituían las banderas esenciales de ese movimiento; rememoró el líder cubano.
 

Chávez, Fidel y Evo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Fidel percibía la trascendencia de aquel encuentro. “Hay muchas cosas simbólicas en esta reunión de hoy”, dijo. Entre estas, que el intercambio aconteciera, apenas dos días después de la primera Primera Cumbre de las Américas celebrada en Miami, de la cual Cuba fue excluida.
 
"Nadie lo planificó así, pero quiere el azar de nuevo que se produzca otra cosa realmente simbólica, a 90 millas de Miami: el encuentro del pueblo de Cuba con el movimiento bolivariano revolucionario de Venezuela y de América Latina.
 
No se puede hablar de Bolívar sin pensar en todo un continente, sin pensar en toda la América Latina y en todo el Caribe, del cual somos parte nosotros y otros países de habla española, o de habla francesa, o de habla inglesa.
 
Se iba a producir una cumbre de ideas, de las ideas bolivarianas y de las ideas martianas. Y uno se pregunta si Martí y Bolívar hubieran podido ser testigos de la cumbre de Miami, qué pensarían, qué dirían (...) ¿qué pensarían Martí y Bolívar de ese tipo de «sociedad para la prosperidad» –creo que se llama ahora así la cosa– que les están proponiendo?".
 
    Nos visita el jefe de un movimiento revolucionario bolivariano  hablando de sus proyectos patrióticos, de sus proyectos nacionales y hablando de sus proyectos internacionales, de sus proyectos de unidad latinoamericana y caribeña. Y, ¡en qué momento! En el momento en que quizás como nunca hacen falta las ideas de Bolívar y de Martí; en los momentos en que como nunca en este mundo de hegemonismo unipolar nuestros pueblos están amenazados de ser devorados, totalmente devorados por el imperio; en el momento en que se quiere hacer trizas del principio de la independencia y de la soberanía popular, en nombre de esa gran democracia que es la democracia norteamericana.
 
    Pero cuando se habla entre militares latinoamericanos de revivir las ideas de Bolívar, como de revivir las ideas de Martí –que ellos conocen muy bien–, eso se convierte en un motivo de profunda preocupación; cuando se habla de unidad latinoamericana, de verdadera identidad latinoamericana y del Caribe, y de crear una fuerza o –como decía Hugo Chávez– una nación o un Estado o una federación, una fuerza unida como la que quisieron los fundadores, como la que quisieron Bolívar, San Martín y Martí, esas ideas son realmente la antítesis de las ideas de la cumbre de Miami.
 
    Y claro está que si se llevan consecuentemente las ideas de Bolívar y Martí, se concluirá siempre en el fin de la injusticia, en el fin de la explotación; se concluirá siempre en la necesidad desesperada de justicia social que tienen nuestros pueblos; se concluirá siempre en que solo la revolución que ponga fin a todas esas injusticias, solo la revolución que ponga fin a esos sistemas, más tarde o más temprano, será la que resuelva los problemas sociales de nuestros pueblos.

 
"Cada cual lo llamará de una forma o de otra. Nosotros es bien sabido que lo llamamos socialismo; pero si me dicen: ‘Eso es bolivarismo’, diría: ‘Estoy totalmente de acuerdo’. Si me dicen: ‘Eso se llama martianismo’, diría: ‘Estoy totalmente de acuerdo’. Pero algo más, si me dicen: ‘Eso se llama cristianismo’, yo diría: ‘¡Estoy totalmente de acuerdo!’; expresó Fidel aquella noche del 14 de diciembre de 1994.
 

Maduro, Raúl y Evo, en la Cumbre del ALBA, el 14 de diciembre de 2014,
en La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Como reseñaron los autores de El Encuentro, “Ni Chávez ni Fidel podían prefigurar un nombre para ese nudo de coincidencias, pero sí eran conscientes en esa fecha de que para América Latina no había otra alternativa que asumir su identidad y su destino como región particular del mundo, y transitar hacia su definitiva soberanía (…) Frente a la crisis del socialismo en Europa, los alaridos del fin de la Historia y la expansión militar norteamericana, había llegado la hora no solo de que surgieran naciones independientes en la región, sino de la creación entre ellas de un nuevo sistema de relaciones que frenara, con un frente común, la embestida de Estados Unidos”.
 
El sueño no tenía nombre, en ese entonces simplemente se soñaba un mejor futuro para América Latina. Pero diez años después, el 14 de diciembre de 2004, el anhelo cobró vida en una palabra con un gran significado: ALBA (la Alternativa Bolivariana para las Américas y el Caribe), la cual quedó constituida por los presidentes, Chávez y Fidel, en La Habana.
 
    Si bien la integración es, para los países de la América Latina y el Caribe, una condición imprescindible para aspirar al desarrollo en medio de la creciente formación de grandes bloques regionales que ocupan posiciones predominantes en la economía mundial, sólo una integración basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de avanzar todos de consuno hacia niveles más altos de desarrollo, puede satisfacer las necesidades y anhelos de los países latinoamericanos y caribeños y, a la par, preservar su independencia, soberanía e identidad.
 
    Coincidimos en que la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA)…traza los principios rectores de la verdadera integración latinoamericana y caribeña, basada en la justicia, y nos comprometemos a luchar conjuntamente para hacerla realidad; rubricaron ambos mandatarios.

 
Ese mismo día en la mañana, Fidel había ratificado su confianza en la valía y pertinencia del ALBA, ante la embestida de un imperio hegemónico y en un mundo globalizado por este.
 
“Hoy la crisis que atraviesa el mundo no es ni puede ser de un solo país, de un subcontinente o de un continente; es también global. Por ello, tal sistema imperial y el orden económico que ha impuesto al mundo son insostenibles. Los pueblos decididos a luchar, no solo por su independencia, sino también por la supervivencia, no pueden ser jamás vencidos, incluso si se trata de un solo pueblo.
 
Martí, admirador de Bolívar, bolivariano hasta la médula, compartió con este, hasta la muerte, su sueño de liberación y unión de los países de nuestra América: Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso; escribió horas antes de su muerte en combate.
 
Al cumplirse precisamente el décimo aniversario de la primera visita de Chávez a Cuba, y de su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, ambos gobiernos firmarán esta noche una Declaración Conjunta sobre el ALBA, concepción bolivariana de la integración económica, y un acuerdo bilateral para comenzar su aplicación, que harán historia”.
 

Familia del ALBA-TCP, el 14 de diciembre de 2014, en La Habana.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Acerca de los primeros logros de la Alianza, en la Reflexión El ALBA y Copenhague, el líder aseguró:
 
    El ALBA, creado por la República Bolivariana de Venezuela y Cuba, inspiradas en las ideas de Bolívar y Martí, como un ejemplo sin precedentes de solidaridad revolucionaria ha demostrado cuánto puede hacerse en apenas cinco años de cooperación pacífica.
 
Desde la gestación del sueño y hasta siempre, Fidel celebró cada triunfo del ALBA. Entre los resultados más notorios de la Alianza, la Agencia Cubana de Noticias (ACN) destaca: la declaración de Venezuela, Bolivia y Nicaragua como países libres de analfabetismo; la Misión Milagro, que devolvió la visión a más de seis millones de personas; la formación de aproximadamente treinta mil médicos, principalmente de naciones del Tercer Mundo, en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM); el estudio psicosocial, pedagógico y clínico-genético, único de su tipo en el mundo, que permitió identificar a más de un millón de personas con discapacidad; la creación del Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano, ubicado en Caracas; la realización de cuatro ediciones de los Juegos Deportivos del ALBA, con la participación de más de diez mil atletas de 31 naciones; la red de Casas del ALBA Cultural, diseminadas por todo el continente, que legitima los valores culturales latinoamericanos y caribeños; la creación de la cadena Telesur, consolidada en la lucha contra las corrientes hegemónicas de la información.
 
Según la ACN, otra conquista radica en que “La Alianza se ha propuesto la construcción y consolidación de un Espacio de Interdependencia, Soberanía y Solidaridad Económica a través del Tratado de Comercio de los Pueblos, el SUCRE y el Banco del ALBA; y condena de manera absoluta el genocida bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a Cuba”.
 
Hoy, cuando se cumplen 27 años de las alocuciones de ambos presidentes en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, la familia del ALBA se reúne una vez más en Cuba, fiel a la convicción chavista y fidelista, que este “es nuestro siglo, es el siglo de la resurrección del sueño bolivariano, del sueño de Martí, del sueño latinoamericano”.

Raúl Castro participó en su condición de presidente de Cuba, en la Cumbre
extraordinaria del ALBA-TCP, sobre el Ébola, el 20 de octubre de 2014.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Participantes en la Cumbre del ALBA-TCP, el 14 de diciembre de 2014, en La Habana.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Cumbre del ALBA-TCP, el 14 de diciembre de 2014, en La Habana.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.