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Fotografías y audiovisuales presentan la vida del líder histórico de la Revolución Cubana en la exposición Fidel, inaugurada hoy en la Sala de la Diversidad del Centro Histórico de la ciudad de La Habana.
A unas horas del cumpleaños 90 de Fidel Castro, decenas de personas acudieron a la apertura de la exhibición concebida por el cineasta y fotógrafo cubano Roberto Chile, pretendido acercamiento virtual a la existencia de un hombre que ha trascendido su tiempo.
Debemos, todos, agradecer a la vida que nos haya dado un Fidel Castro, un Martí de nuestros tiempos, una referencia obligada a la hora de citar cualquier obra, proyecto, batalla, desde que un día asaltó al Moncada...
Pasé mi cumpleaños 50 en Cuba, no de muy buenas ganas. Estaba aquí porque tenía trabajo; pero sucedía que en 1996 Niurka estaba cursando su beca en el Conservatorio Superior de París y ese año tenía más deseos de estar en la rue Monge que en mi casa.
Líderes como Fidel y Chávez «no se decretan, no se fabrican, simplemente nacen, se desarrollan, se fortalecen con el pensamiento y la acción, y los pueblos los seguimos por encima de cualquier circunstancia», comentó el profesor venezolano Adán Chávez Frías, hermano mayor del histórico Comandante de la nación sudamericana.
Tuve la suerte de contar con dos abuelos que estuvieron muy vinculados a la lucha revolucionaria y de alguna manera al líder histórico de la Revolución: José (Pépe) Ramírez Cruz y Luis Cañedo García. Por lo que desde pequeño Fidel pasó a ser uno de mis héroes predilectos, alguien del que se hablaba con amor y admiración en mi familia, aunque aun me faltaba mucho por conocer y comprender sobre su historia de vida.
Me encontraba en Matanzas cuando los sucesos del 5 de agosto de 1994. Esa noche oí por radio la intervención de Fidel. Y a la tarde del día siguiente, ya en La Habana, me enteré de los detalles del incidente y vi las imágenes relativas a él.