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Todo lo acontecido después de la hazaña devenida revés táctico y triunfo estratégico, confirma la idea de Fidel de que las masas organizadas y guiadas por la verdad y el ejemplo son artífices y defensoras de su propia obra.
A más de seis décadas del 26 de julio de 1953 la historia ha corroborado que el plan de José Martí y Fidel Castro, preparado desde el silencio y puesto en práctica en esa memorable fecha, no se limitaba al asalto de cuarteles estratégicos para negociar con el espurio poder establecido en nombre de grupo alguno.
Nunca he olvidado lo que escuché al excelso bailaor y coreógrafo español Antonio Gades después de que el público habanero premiara su actuación en La casa de Bernarda Alba con una cerrada ovación: lo que más admiro de ustedes es su dignidad.
El artista sintetizó así la esencia del legado de Fidel y de la Revolución Cubana, que son inseparables. Como inseparables son la interacción dialéctica entre el pueblo cubano y el líder histórico de la revolución.
Personaje controvertido en Occidente, donde es fuertemente criticado, Fidel Castro es admirado en cambio por los pueblos de América Latina y del Tercer Mundo, que lo consideran un símbolo de la resistencia a la opresión y un defensor de la aspiración de los países del Sur a la independencia, a la soberanía y a la autodeterminación.
En el juicio que se le siguiera por las acciones armadas del 26 de julio de 1953, Fidel destacaba el calamitoso estado en que se encontraban las cajas de retiro en el país —con pagos, en algunos casos de solo 1,50 pesos al mes— y proclamaba que de inmediato después de la toma del Moncada se dictarían varias leyes revolucionarias, una de las cuales expresaba que “la mitad de los bienes recobrados engrosarían las cajas de los retiros obreros…”
Este 29 de agosto se cumplen 60 años del encuentro en México de Fidel Castro y José Antonio Echeverría, quienes en nombre del Movimiento 26 de Julio y la Federación Estudiantil Universitaria firmaron un documento que selló la unidad en la lucha contra Batista
Cuando era un adolescente, Luis Barba Téllez conoció a Fidel. Y aún guarda los recuerdos del día que lo vio aparecer en la finca familiar “Las Margaritas” en este municipio.
“Anteriormente él había intentado llegar a la casa pero el camino estaba muy malo. Cuando fue a entrar, el carro se quedó atascado en el fango y tuvo que virar. Ahí mismo mandó a arreglar el terreno y a los meses volvió, allá por el '65”.
¿Cuál era la relación entre su familia y Fidel?
En la noche del 28 de agosto de 1956, tras encontrarse en la capital mexicana, José Antonio Echeverría Bianchi, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y René Anillo Capote, miembro de la dirección de esa organización, acudieron a una casa situada en la calle Pachuco, casi esquina a Márquez, donde residían Melba Hernández Rodríguez del Rey y Jesús Montané Oropesa, veteranos de la gesta del Moncada.
A la trayectoria, los hábitos, los hitos, los episodios y la palabra de Fidel Castro Ruz que cumplió sus 90 años.
Es un lector empedernido. Dejó de fumar puros para dar ejemplo en la campaña anti/tabaquismo. Gustaba de practicar la caza submarina, el básquetbol y el ajedrez. Contó que usar permanentemente el uniforme verde olivo le resultaba cómodo; la primera vez que apareció de traje y corbata fue para una Cumbre Iberoamericana. Trabajar y reunirse de madrugada era una característica peculiar, como aparecerse de sorpresa en centros de trabajo y escuelas.
Entraba en sus días finales el mes de agosto de 1956. Fidel y sus compañeros apresuraban los preparativos para la expedición con que iniciarían en las montañas orientales la insurrección popular armada contra la tiranía batistiana, aunque aún no se había adquirido la nave que los conduciría a Cuba. No obstante, un mexicano amigo, Arsacio Venegas, contrataba un sastre para la futura confección de los trajes de campaña.
Por múltiples razones el 1ro de septiembre de 1976 es una fecha inolvidable en la vida de Elvira Siso, la primera directora del hoy Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Máximo Gómez.
Aunque en esa fecha acumulaba experiencia en el sector, como subdirectora provincial de educación, para ella esa responsabilidad constituyó una prueba de fuego. Tres días antes de la inauguración por Fidel del centro, Raúl Curbelo Morales, entonces primer secretario del Partido en Camagüey, le habló: “Necesitamos que asumas la dirección de la Vocacional”.
El gran chaleco antibalas del líder histórico de la Revolución, frente a los más de 600 atentados contra él, ha sido la moral, se expresó este jueves en un habitual espacio de la Sociedad Cultural José Martí dedicado esta vez al Comandante en Jefe por su cumpleaños 90.
Fidel y los intentos de asesinato organizados contra su figura, fue el tema principal del espacio Cultura y Nación: el misterio de Cuba, organizado este jueves por la Sociedad Cultural José Martí en su sede capitalina de 17 y D, para rendir homenaje al líder histórico de la Revolución en su cumpleaños 90.