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Hubo un tiempo -no hace tanto, vale la pena remarcarlo- que hablar de Fidel Castro suponía una herejía absoluta, incluso en ámbitos universitarios y periodísticos, generalmente más plurales. Cuba se había convertido en una especie de mala palabra en el plano de las relaciones internacionales: cualquier atisbo de solidaridad con aquel pueblo “marcaba” al solidario, lo exponía ante tergiversaciones y manipulaciones cuyo único fin era precisamente evitar toda acción solidaria con La Habana, con una fría planificación previa.
En la sede del ICAP, con la presencia de Adán Chávez Frías, Abel Prieto y el embajador venezolano en Cuba, Alí Rodríguez Araque, se conversó sobre las personalidades de dos grandes hombres y amigos, una relación que trasciende el límite mortal
Líderes como Fidel y Chávez «no se decretan, no se fabrican, simplemente nacen, se desarrollan, se fortalecen con el pensamiento y la acción, y los pueblos los seguimos por encima de cualquier circunstancia», comentó el profesor venezolano Adán Chávez Frías, hermano mayor del histórico Comandante de la nación sudamericana.
(Síntesis de las ideas expresadas en la Mesa Redonda de Telesur: “Vida y luchas de Fidel Castro” trasmitida el jueves 11 de agosto)
El aporte mayor de Fidel a América Latina es la Revolución cubana, un complejo de hechos, ideas, experiencias prácticas, demostraciones, y el ejemplo.
La Revolución cubana planteó y resolvió cuestiones fundamentales: las relaciones entre la liberación nacional y las luchas por la justicia social y de clases, y las resolvió forjando un socialismo latinoamericano.
Llegué a Cuba en los años 90. Numerosas razones, más que nada económicas y todas contra mi voluntad, habían influido en la demora de conocer esta Isla y su mítica Revolución.
En enero de 1994, me encontraba realizando una serie de reportajes sobre la situación en que se hallaba la Isla, a menos de un lustro de la caída de la URSS y en medio del llamado “Período Especial”.
El chino Eulogio tenía una experiencia acumulada sobre la producción de vegetales durante todo el año. El agricultor chino fue a ver a Fidel a la Gran Piedra donde el entonces Primer Ministro ha hecho una escala durante un largo recorrido por la provincia de Oriente. Allí se produjo, en la primeras horas de una mañana de julio de 1965 un dialogo singular y extenso entre los dos.
Y llega el día en que Fidel cumple 90 años. 90 años del hombre que sobrevivió a mil atentados pergeñados por el imperialismo, pero, sobre todo, a las profecías de los “expertos”, a los anuncios fatalistas de la gran prensa monopólica que periódicamente le ponía fecha de vencimiento a su causa, a su protagonismo y a su vida misma.
“La hora es de sacrificio y de lucha .Si se pierde la vida nada se pierde.Vivir en cadenas es vivir en oprobio(,,,)Morir por la patria es vivir”.(Fragmento de la carta pública del comandante Fidel Castro al dictador Fulgencio Batista en 1952,
La carta pública que un joven abogado, defensor de pobres, llamado Fidel Castro le escribió al dictador Fulgencio Batista, fue un desafío insólito, advirtiendo que ese camino de terror llevaría a la reacción del pueblo, que lo arrojaría del poder.
Arleen Rodríguez: Tres periodistas hemos sido invitados por la dirección del Memorial “José Martí” para hablar de la Comunicación en la obra de su mejor discípulo desde la perspectiva de cada una de nuestras especialidades o afinidades dentro del oficio.
El 90 aniversario de Fidel Castro ha estimulado un rico debate de ideas en el seno de las fuerzas populares y su intelectualidad en torno a su trayectoria, las inabarcables facetas de su vida y personalidad, sus cualidades de líder y estadista y su legado teórico y práctico.
Un espíritu de agradecimiento inmenso reinó este jueves en el coloquio Fidel y la Revolución de las mujeres, dedicado al invaluable impulso que diera el Líder cubano al sector femenino en nuestra nación. El acto estuvo presidido por Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la FMC