“[...] la muralla no hay que hacerla alrededor de la isla; la defensa, la verdadera defensa, hay que hacerla en la conciencia y en la dignidad de cada cubano”.
“Ya los Comités se han convertido en una tradición en el seno de nuestro pueblo. Y ese es un valor muy importante, porque se va trasmitiendo a las nuevas generaciones la conciencia, la moral, el espíritu de la Revolución”.
“El turismo se puede desarrollar porque es un recurso económico del país, proveniente de los recursos de nuestro cielo, de nuestros mares, de nuestra atmósfera; no somos petroleros, tenemos que explotar el sol, el mar, el aire y las bellezas naturales de nuestro país. Pero que nadie se imagine aquí jamás un turismo de juegos, de casino, de prostitución, o cosas por el estilo, ¡porque primero nos morimos de hambre hasta el último ciudadano de este país antes que consentir ninguna violación de esa índole a la moral de nuestro pueblo, a la ética de nuestra Revolución!”
“[...] Pero el deporte no solo es técnica, ni son condiciones físicas, requiere condiciones morales, condiciones de carácter, condiciones espirituales [...]”.
“Todos somos parte de algo mucho mayor que nosotros, que es la patria, el pueblo; nuestras vidas son parte de la vida infinita e inmortal de la nación cubana y de nuestro pueblo revolucionario”.
“Pero quizás lo más repugnante y doloroso de hechos como el que hoy conmemoramos, es que si al principio mataban para impedir la Revolución, casi puede asegurarse que el crimen de Barbados se comete para vengarse de una revolución, respecto a la cual no tienen ya ninguna esperanza de impedirla”.
“Hay un campo, sin embargo, en que los pueblos se pueden resarcir de heridas tan profundas. Y hay un castigo para los contrarrevolucionarios peor que todos los demás castigos, y es la propia Revolución, sus esfuerzos, sus éxitos, su marcha victoriosa. Hay un castigo para los criminales mayor que ningún otro, y es cuando el crimen que pensaron convertir en un arma para desalentar al pueblo, para atemorizar al pueblo, se convierte en energía para el pueblo, en fuerza para el pueblo, y en la multiplicación del valor del pueblo. Hay un castigo al que no se resignarán jamás: la derrota de sus ideas”.
“Esto tiene un simbolismo muy grande, porque demuestra cómo el crimen no puede matar las ideas, cómo el crimen no puede detener la marcha victoriosa de un pueblo; cómo el crimen, por monstruoso que sea, no puede matar la vida, y cómo la vida de cada uno de nosotros no pertenece a sí mismo, sino que pertenece a todos. Todos somos parte de algo mucho mayor que nosotros, que es la patria, el pueblo; nuestras vidas son parte de la vida infinita e inmortal de la nación cubana y de nuestro pueblo revolucionario.”
"A pesar de que nosotros somos un país pobre y somos un país subdesarrollado, pero consideramos nuestra obligación más sagrada cooperar con otros pueblos que están menos desarrollados y son más pobres que nosotros. Ese es un principio sagrado de la Revolución Cubana, eso es lo que nosotros llamamos el internacionalismo, porque consideramos que todos los pueblos somos hermanos y que antes que la patria está la humanidad".
“El bloqueo se mantiene. Lo inmoral de esta política de Estados Unidos es que pretende utilizar el bloqueo como un arma de negociación con nosotros”.
“Su bloqueo económico y sus agresiones contra nosotros están desprestigiados, resultan insostenibles en el mundo. No tienen modo moral de defender esa política contra nosotros”.
“¡En qué condiciones tan distintas luchó nuestro pueblo en 1868! Una isla, sin ninguna ayuda exterior, sin ningún suministro. Si acaso, se puede hablar de escasos desembarcos de armas, enviados con grandes sacrificios y dificultades por los ciudadanos emigrantes que se encontraban en el extranjero. Y no era un conjunto de países los que luchaban contra España, sino un solo país, una pequeña isla, de una población que no alcanzaba el millón y medio de habitantes. Y ese pueblo se enfrentó a una de las más grandes potencias militares de aquella época, sin suministros de nadie, sin ayuda de nadie, y sostuvieron aquella guerra durante 10 años”.