“La Revolución ha institucionalizado el país, proclamado la Constitución socialista, creado la Asamblea Nacional y los Poderes Populares, experiencia desbordante de riqueza política y posibilidades sociales, escuela de autogobierno donde participa todo el pueblo. Las funciones del Estado han sido ampliamente descentralizadas en un grado tal que no conoce ningún régimen burgués”.
“Nuestro pueblo cuenta ya con una elevada cultura política, un conocimiento profundo de los problemas nacionales e internacionales y un espíritu solidario e internacionalista que nos hace sentir orgullosos a todos, porque ha sido uno de los más hermosos frutos de la Revolución”.
“Nuestra Revolución prueba la falsedad del mito de que, con el decursar del tiempo, los procesos revolucionarios pierden fuerza y entusiasmo. La fuerza y el entusiasmo revolucionarios son hoy mayores que nunca, con la diferencia, en relación con los primeros años, de que el proceso es ahora más sólido, más consciente y más profundo”.
"(…) jamás se ha empleado un soldado, un policía o un bombero contra el pueblo. Porque el pueblo es la Revolución, y el pueblo con su inmenso poder se defiende a sí mismo, ¡Qué distinto el panorama que vemos en el ámbito de América y en gran parte del mundo, con obreros, campesinos, estudiantes y luchadores por los derechos civiles y por la paz, constantemente apaleados por la fuerza pública y reprimidos con perros, gases lacrimógenos, carros de bomberos, etcétera!"
"¿El mundo capitalista no nos muestra acaso, constantemente, la prueba de lo que allí sucede?"
“Nuestro país podrá ser barrido de la faz de la Tierra, pero jamás podrá ser conquistado y sometido.”
“Los pueblos lucharán por preservar su independencia y su vida; lucharán para evitar que el mundo sea convertido en un inmenso cementerio; lucharán y pagarán el precio que sea necesario para que la humanidad sobreviva!”
“Si al principio, cuando no teníamos más que ideas por las cuales combatir, nuestro pueblo en Girón y en la Crisis de Octubre no vaciló un instante en empuñar las armas y en su disposición de luchar hasta las últimas consecuencias, ¡cómo sería ahora cuando junto a la dignidad, la soberanía, la libertad, la independencia de la patria y el derecho a hacer la Revolución, tenemos hoy toda la obra de la Revolución y un hermoso porvenir que defender!”
“La proclamación de nuestra Constitución socialista, y la creación de los Poderes Populares, han significado un paso extraordinario en la descentralización del Estado, en la participación más directa de las masas en la administración del país, una formidable escuela de gobierno y un enorme impulso a las actividades provinciales y municipales”.
"Nuestra patria no se negará nunca a trabajar por la paz, a discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar jamás a un átomo de su moral, su dignidad, su soberanía y sus principios. Nuestra patria no negará tampoco su cooperación a fórmulas que contribuyan a superar las tensiones en nuestra área y en el mundo. Consideramos un deber ineludible de todos los pueblos y sus estadistas luchar por el porvenir y la supervivencia de la humanidad, nunca antes tan mortalmente amenazada. Nosotros mismos necesitamos paz. La paz significa para nuestro pueblo un brillante y seguro porvenir. Pero la paz no se conquista con claudicaciones ni concesiones a la agresividad imperialista. Las concesiones al agresor solo estimulan sus morbosos designios y abren el camino al yugo, la opresión y la rendición."
“Si se han hecho bien las cosas, se sabe que todavía pueden hacerse mucho mejor, y si se han hecho mal, con más razón hay que rectificar, perfeccionar, hacerlas bien y hacerlas mejor. Pero estamos muy conscientes de que nos encontramos enfrascados en la tarea de crear un mundo nuevo, que muchas cosas y más cosas podrán hacerse y mejor hechas, tenemos esa convicción, tenemos esa esperanza”.
“¡No importa cuán grande sea la obra de la Revolución, no tenemos ningún derecho, ni nos sentiremos satisfechos de lo que hayamos hecho! La eterna inconformidad tiene que ser una de nuestras divisas, porque cuando alcanzamos algo, se sabe siempre que todavía puede alcanzarse mucho más”.
“(…) Porque este pueblo que emergió de aquel pasado, donde ni siquiera existían condiciones para que el hombre pudiera sentirse respetado y respetarse a sí mismo, donde el patriotismo estaba casi olvidado, es el mismo pueblo que hoy, al cabo de 25 años, sus hijas y sus hijos, en número de miles, decenas de miles, cientos de miles, y aun millones, expresan sin vacilación su disposición a cumplir cualquier misión internacionalista, y no solo la expresan de palabra, sino de hecho, como lo ha mostrado la historia de estos años”.