“Al pueblo nuestro lo podrán desaparecer de la faz de la Tierra, lo que no podrán jamás es vencerlo; porque nuestro pueblo con su razón, con su heroísmo, con su dignidad, con su vergüenza y con su grandeza es un pueblo invencible, y es un pueblo al que hay que respetar”.
“Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por un motivo solo de gratitud, sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos librando; recordémoslo y venerémoslo cada vez más y con más fervor”.
“Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por un motivo solo de gratitud, sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos librando; recordémoslo y venerémoslo cada vez más y con más fervor”.
“La humanidad tiene que marchar hacia la aspiración de que cada pueblo viva de su esfuerzo y de sus recursos y que, en todo caso, unos pueblos puedan ayudar a otros, pero jamás unos pueblos explotar a otros. Esa es sencillamente la esencia del esfuerzo revolucionario; esa es la razón de ser de la Revolución, que no tiene que reprocharse de nada”.
“Al llegar a estas etapas de nuestra Revolución es como para sentirse realmente optimistas, como para sentirse realmente seguros, porque no se ha arado en el mar. Y más de lo que la Revolución está obteniendo del pueblo en respaldo y en colaboración, no puede siquiera concebirse”.
“Una revolución no es un acontecimiento sencillo en la historia de un pueblo. Una revolución es un hecho complejo y difícil y que tiene, además, la virtud de ser una gran maestra, porque nos va enseñando sobre la marcha, y sobre la marcha va fortaleciendo la conciencia del pueblo, y sobre la marcha nos va enseñando qué es una revolución”.
“¡Cuba no se acobardará, Cuba no retrocederá; la Revolución no se detendrá, la Revolución no retrocederá, la Revolución seguirá adelante victoriosamente, la Revolución continuará inquebrantable su marcha! Y esa es nuestra promesa no a los que han muerto, porque morir por la patria es vivir, sino a los compañeros que llevaremos siempre en el recuerdo como algo nuestro; y no en el recuerdo en el corazón de un hombre, o de hombres, sino en el recuerdo único que no puede borrarse nunca: el recuerdo en el corazón de un pueblo”.
“Y no solo sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte”.
"Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión".
"No solo sabremos resistir cualquier agresión sino que sabremos vencer a cualquier agresión y nuevamente no tendriamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de la libertad o la muerte, solo que ahora libertad quiere decir patria y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte"
“La Revolución tiene que librar la batalla en el exterior también para mantener bien informados a los pueblos. La Revolución tiene que buscar amigos en el exterior, tiene que buscar plumas brillantes, tiene que buscar escritores honestos, tiene que buscar todas aquellas personas que sean capaces de pensar honradamente y dar un juicio justo acerca de este proceso, para que nos visiten, para que vean la obra de la Revolución, porque cualquier persona honesta que visita Cuba, que recorra nuestras ciudades y nuestros campos, que conversa con el pueblo, es, con toda seguridad, un amigo de nuestra causa; es, con toda seguridad, un defensor de nuestra Revolución.”
“La Revolución tiene que librar la batalla en el exterior también para mantener bien informados a los pueblos. La Revolución tiene que buscar amigos en el exterior, tiene que buscar plumas brillantes, tiene que buscar escritores honestos, tiene que buscar todas aquellas personas que sean capaces de pensar honradamente y dar un juicio justo acerca de este proceso, para que nos visiten, para que vean la obra de la Revolución, porque cualquier persona honesta que visita Cuba, que recorra nuestras ciudades y nuestros campos, que conversa con el pueblo, es, con toda seguridad, un amigo de nuestra causa; es, con toda seguridad, un defensor de nuestra Revolución.”