“(…) lo que define la pureza de una revolución, la hermosura de una revolución y el atractivo de una revolución, el brillo como de sol de una revolución, es la actitud de los jóvenes ante las revoluciones”.
“¿Qué creyeron, que la bota de sus amos nos aplastaría? ¿Qué creyeron, que el “todopoderoso” imperio liquidaría la Revolución? ¿Qué creyeron, que nos ahogaríamos ante las dificultades, que sucumbiríamos ante el bloqueo, que nos acobardaríamos ante el peligro? Eso creyeron, ¡y se equivocaron! Eso creyeron, ¡y cada día será mayor la decepción, el desengaño! ¡Ni nos aplastarán, ni nos liquidarán, ni sucumbiremos, ni habrá miedo frente a las dificultades!”
“La Revolución despoja de la mente de los jóvenes toda aquella hojarasca de la sociedad burguesa, todas aquellas vanidades, todos aquellos prejuicios, todos aquellos absurdos, e inculca en el ánimo de los jóvenes sentimientos generosos, sentimientos nobles, sentimientos dignos”.
“Cada minuto de la vida nos enseña siempre algo, cada día. Así, con la Revolución, vamos aprendiendo todos”.
“Nosotros sabemos que toda la fe y toda la confianza que en nuestros jóvenes depositemos nunca será mucha; nosotros sabemos que lo que la Revolución demande de ustedes, que lo que la Revolución exija de ustedes, siempre lo tendrá de ustedes”.
"¡Nosotros, los dirigentes de esta Revolución, estamos dispuestos a morir junto a nuestro pueblo! ¡No retrocederemos, no retrocederemos, no vacilaremos: nos mantendremos firmes! Y podemos proclamar serenamente, serenamente, que estamos dispuestos a morir en nuestros puestos".
"¿Qué necesita la Revolución? ¿Qué necesita nuestro pueblo? ¡Paz! ¿Qué quiere nuestro pueblo? ¡Paz!, trabajar, progresar, y nuestro pueblo necesita esa paz, porque mucho tiene que hacer, mucho tiene que trabajar para vencer la pobreza que nos dejaron, mucho tiene que luchar para lograr el estándar de vida que desea".
"Y esta obra de la Revolución —como toda la obra revolucionaria que nosotros podemos proclamar con verdadera satisfacción— ha tenido que realizarse en condiciones difíciles, en medio de un proceso revolucionario, en medio de las agresiones, de la hostilidad, de la acción de los elementos reaccionarios, de los elementos retrógrados y de la acción del imperialismo".
"En este mismo sector de la educación, si nos preguntamos qué es lo que la Revolución hace, qué es lo que la Revolución está haciendo, ya puede perfilarse una gran obra, una extraordinaria obra revolucionaria que no tiene precedentes en nuestra patria, y que no tiene tampoco precedentes en ningún país de América".
"¿Cuál es la lógica de los imperialistas —organizadores de sabotajes, de subversiones, de ataques cobardes y criminales, de invasiones mercenarias— para pretender que nosotros no tuviéramos derecho a defendernos? Ellos hablan en nombre de su seguridad. ¡Ah!, ¿y la seguridad de nosotros acaso no cuenta? ¿El derecho a la seguridad la tienen ellos? ¿Y nosotros no tenemos derecho a nuestra seguridad?"
“La revolución no es cuestión de días, ni de meses; la revolución no es cuestión de años. La revolución es un proceso largo, y los frutos de una revolución no se han de ver por eso ni en un día, ni en un mes, ni en algunos años”.
“La Revolución eleva el papel del maestro, la función del maestro. Naturalmente, trata de elevar también las condiciones subjetivas del magisterio, la conciencia revolucionaria del magisterio”.