- Regresa a Ciudad México desde Mérida, Yucatán.
- Dicta a Jesús Montané una comunicación para Melba Hernández en la que responde un informe enviado por Ñico López y da orientaciones al Movimiento sobre las elecciones en la Juventud Ortodoxa y otros temas.
- Envía telegramas a Antonio González Jaen del Comité Ortodoxo de Nueva York, y a Angel Pérez Vidal, de Acción Cívica Cubana, informándole que llegará en tren a esa ciudad estadounidense el sábado 22 de octubre.
Realiza la intervención final de un acto organizado en el Bosque de Chapultepec, por exiliados puertorriqueños, venezolanos, dominicanos, nicaragüenses, guatemaltecos, cubanos y de otros países latinoamericanos, así como jóvenes mexicanos, en conmemoración del aniversario 87 del inicio de la gesta independentista cubana de 1868.
En la tarde de ese lunes acude a la terminal aérea de Ciudad México junto a Raúl, Juan Manuel Márquez, Jesús Montané y otros combatientes para recibir a los miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, Pedro Miret Prieto y Melba Hernández Rodríguez del Rey, quienes arribaban en vuelo procedente de La Habana.
Reserva los pasajes para su viaje a Estados Unidos. Contó para ello con la colaboración financiera del ingeniero mexicano Alfonso Gutiérrez (“Fofó”), esposo de Orquídea Pino. Envía de inmediato mensaje a los organizadores de la emigración cubana en Nueva York confirmando su próxima llegada a esa ciudad.
En la noche de ese día, acompañado de Jesús Montané y Melba Hernández, acude al apartamento de Nápoles No.40, en Ciudad México, donde Ernesto Guevara y su esposa Hilda Gadea le ofrecen una comida de despedida, antes de su viaje a Estados Unidos. A la ocasión es invitada la venezolana Lucila Velásquez.
Junto a Juan Manuel Márquez parten desde Ciudad México a los Estados Unidos, con el objetivo de iniciar un recorrido por varias ciudades norteamericanas para vincular el Movimiento 26 de Julio con los cubanos en la emigración.
En la tarde de ese domingo junto a Juan Manuel Márquez arriban en el ferrocarril Silver Meteor a la ciudad de Nueva York, primer punto de su recorrido por distintas ciudades norteamericanas. Cerca de 200 cubanos, convocados por el Comité Ortodoxo de Nueva York, Acción Cívica Cubana y el Comité de Emigrados y Exiliados Cubanos, le dan la bienvenida en la estación de trenes Pensilvania, ubicada en la calle 34 Broadway y 7ma Avenida.
Tiempo después comentaría en una carta Juan Manuel Márquez: “En Nueva York el recibimiento que le hicieron a Fidel fue emocionante por lo multitudinario y lo sincero”.
Habla a los emigrados cubanos en el local de la Casa Dominicana, situado en Broadway, entre las calles 137 y 138. Hace una breve apelación para que la emigración de Nueva York apoye la línea proclamada por el Movimiento 26 de Julio como única forma de enfrentamiento a la tiranía.
El periodista cubano Vicente Cubillas lleva a Fidel y Juan Manuel Márquez al estudio en Nueva York del fotógrafo Osvaldo Salas. Ellos deseaban tomar algunas fotos del líder revolucionario en el Central Park y otros lugares que frecuentara José Martí, a finales del siglo XIX, durante la preparación de la gesta independentista.
- En la noche de ese viernes acude con Juan Manuel Márquez a la localidad norteamericana de Bridgeport, Connecticut, para un encuentro en el hotel Stratdfield con emigrados cubanos. Ambos hablan en el acto. Fidel hace un doloroso recuento de la emigración cubana en los Estados Unidos por causa de la tiranía y esboza los lineamientos del programa revolucionario.
- Acude en la noche de ese día, junto a Juan Manuel Márquez, a un encuentro con numerosos simpatizantes de Unión City, New Jersey. El acto no puede realizarse porque a los organizadores se les olvida solicitar el permiso y son disueltos por la policía.
- A las 11:00 de la mañana se celebra en el hall del Hotel Palm Garden, de Nueva York, un patriótico acto con motivo de la visita de Fidel a esa ciudad. Cerca de 800 emigrados cubanos se dan cita para expresar su apoyo a la causa revolucionaria y escuchar el mensaje vibrante de Fidel, quien ante la emocionada concurrencia proclama por vez primera: “Puedo informarles con toda responsabilidad que en el año 1956 seremos libres o seremos mártires. Esta lucha comenzó para nosotros el 10 de marzo; dura ya casi cuatro años, y terminará con el último día de la dictadura o el último día nuestro”.