• En el Teatro Martí de La Habana se celebra el Congreso de Militantes Ortodoxos, presidido por Raúl Chibás. En el evento, la militante del Movimiento 26 de Julio, María Laborde, da lectura al Mensaje al Congreso de Militantes Ortodoxos, enviado por Fidel Castro desde México. En él denuncia la intención de Batista de permanecer indefinidamente en el poder y llama a los ortodoxos honestos a escoger el camino de la Revolución, siendo consecuentes con el fundador del Partido, Eduardo R. Chibás.
  • Fidel, Raúl, María Antonia y el reducido grupo de exiliados asiste a la casa de Penitenciaría No. 27, para celebrar el cumpleaños de Arsacio Venegas.

  • Contraen nupcias en Tepotzotlán, México, Ernesto Guevara e Hilda Gadea. Al regresar de la ceremonia, donde los acompañaron Raúl Castro y Jesús Montané, el Che prepara un asado para el grupo en el apartamento de Rhin No.73, al que asiste Fidel y otros compañeros.
  • Redacta cartas dirigidas a Melba Hernández, Pedro Pérez Font, Justo Carrillo – dirigente de Acción libertadora –, y al líder ortodoxo José Manuel Gutiérrez.
  • Envía comunicación a Melba Hernández y le solicita se comunique con los dirigentes de la FEU Juan Nuiry y René Anillo, para  que denuncien con firmeza la difícil situación del dirigente nacionalista puertorriqueño Pedro Albizu Campos y reclamar su libertad.
  • Escribe en México una breve nota al dirigente ortodoxo Lázaro Ascencio, quien por entonces gozaba de prestigio en la provincia de Las Villas, en su afán por captar nuevos elementos para el Movimiento. Ascencio no aceptó ingresar al M 26-7.

  • Escribe también una misiva a la martiana Concepción Cheda, “Conchita”, en respuesta a reciente carta suya que reflejaba el pesimismo reinante en el ambiente político nacional.

  • Recibe al italiano Gino Doné, quien ha llegado procedente de Cuba con mensajes y dinero que envió Faustino Pérez. Fidel lleva a Doné al hotel Fornos, donde lo aloja y le presenta al dominicano Ramón Mejías del Castillo (Pichirilo), veterano de la expedición de Cayo Confites, quien había llegado el día anterior para sumarse a los planes revolucionarios. 

  • Se traslada a Cuernavaca, capital del estado de Morelos, para alejarse de la vigilancia policial.  Se aloja en el Motel Chulavista y permanece allí varios días, en los que continúa la labor organizativa y se reúne con Raúl Castro, Pedro Miret, Faustino Pérez y Ñico López.

  • Escribe una carta a sus compañeros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio contándoles sus impresiones sobre el encuentro que mantuvo en México con Paquito Cairol, comisionado del insurreccional Partido Revolucionario Cubano (Auténticos). El mismo día le escribe una carta a Melba Hernández.

  • En horas de la madrugada escribe una carta a la profesora santiaguera María Antonia Figueroa, tesorera provincial del Movimiento 26 de Julio en Oriente. En ella le afirma que de Santiago de Cuba y de todos los orientales espera mucho, y depende en gran medida de la forma que trabaje su ejecutivo provincial.

  • Por la noche, visita con sus compañeros la casa de la mexicana Alfonsina González Urbina, amiga de María Antonia, quien ese día cumplía años.

  • Se suma a los miles de mexicanos que en la Plaza de la Constitución del D.F (El Zócalo) conmemoran hasta la madrugada el Día de la Independencia.
  • Escribe una carta dirigida a Carmen Castro Porta, Secretaria General del Frente Cívico de Mujeres Martianas, en la que reafirma su apreciación sobre la necesaria y decisiva colaboración de dicha organización para el Movimiento 26 de Julio.
  • Escribe breve misiva a Melba Hernández en la que le pide haga llegar su carta a Carmen Castro Porta y le adjunta también copias de cartas que le remitiera a Prío y una que le envió Acción Cívico Cubana desde Nueva York.
  • Contesta la correspondencia que le hicieron llegar, los emigrados de Nueva York en  una extensa carta que le envía a Angel Pérez Vidal, de Acción Cívica Cubana, en la que evoca el espíritu de lucha de los clubes de emigrados durante las contiendas del 68 y el 95 y denuncia a los políticos desvergonzados, con sus fórmulas claudicantes y traidoras, que se desempeñan en Cuba por sustituir una dictadura por otra de hombres sin escrúpulos ni moral.