Concluidas las sesiones de la histórica Cumbre de Jefes de Estados y Gobierno que puso en marcha la Asociación de Estados del Caribe (AEC) formulando además una amplia Declaración de principios y un ambicioso plan de acción sobre turismo, transporte y comercio, se impone ahora una reflexión sobre este notable acontecimiento regional y su futuro.
El pueblo de esta capital brindó hoy una efusiva bienvenida al Presidente de Cuba, Fidel Castro, desde los alrededores del aeropuerto internacional Carrasco hasta el hotel Belmont House, donde se hospedará durante su estancia en Uruguay.
Treinta y seis años después, el periplo que lleva otra vez al dirigente cubano a las latitudes más sureñas de América marcan el rumbo del viaje al revés: ahora llega a Argentina procedente de Uruguay, donde realizó una visita oficial de poco más de 24 horas. En la ocasión anterior arribó a la patria de O'Higgins después de una escala en Brasil y su estancia fue apresurada por el deseo de partir pronto a Montevideo.
Reclamaba una mujer uruguaya a un policía que le impedía el paso para ir a saludar al Jefe de la Revolución Cubana. La escena tenía lugar el 3 de mayo de 1959. Fidel acababa de llegar a Montevideo procedente de Buenos Aires donde había intervenido en la Conferencia Económica Interamericana auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA). Su improvisado discurso de 80 minutos ante el llamado Comité de los 21 -dependía de la OEA- fue interrumpido en diferentes ocasiones por cerradas ovaciones de los delegados latinoamericanos a la vez que se escuchaban exclamaciones: "Muy bien" y "...
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz colocó hoy la unidad de América Latina por encima de las discrepancias al hablar en la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos. En el Centro de Prensa de la V Cumbre, mientras estuvo hablando el Comandante en Jefe, las actividades cesaron por completo y en el enorme salón reinó un completo silencio.
Calor de solidaridad. Fidel dialogó varios minutos con periodistas que le aguardaban en el hotel. A Rosa Balda los lagrimones le bajaban de los ojos a raudales y no podía responder a las preguntas. El Comandante en Jefe le había pasado, a su llegada a esta ciudad, por el lado en la carretera que va del aeropuerto a la ciudad y la emoción que experimentó fue tan fuerte que se le hizo un nudo en la garganta.
Fidel en Cartagena de Indias. Llegó a esta ciudad colombiana para asistir a la XI Cumbre de jefes de Estado o Gobierno del Movimiento de Países No Alineados. Nuevamente en suelo caribeño se halla el Comandante en Jefe Fidel Castro que esta noche llegó a esta cálida ciudad colombiana para participar en la XI Cumbre de jefes de Estado o Gobierno del Movimiento de Países No Alineados.
La V Cumbre Iberoamericana fue clausurada hoy en esta ciudad balneario y aprobado sus documentos finales que incluyen un párrafo clave alusivo al bloqueo norteamericano a Cuba, posiblemente el más fuerte de todos los que se habían acordado en estos eventos.
"Sólo nosotros y sólo unidos podemos rechazar el injusto orden político y económico mundial que se pretende imponer a nuestros pueblos", afirmó el Comandante en Jefe Fidel Castro al intervenir en la sesión vespertina de la jornada inaugural de la XI Cumbre de jefes de Estado o Gobierno del Movimiento de Países No Alineados que sesiona en esta capital.
La tierra colombiana es testigo de que los motivos por los que vuelve Fidel a encontrarse aquí nacen de una vocación que se alimentó en diversas fuentes, también en este país, y se forjaron como convicción irreversible para él durante toda su vida.
La primera conclusión a la que se llega después de ver y escuchar aquí las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, a nombre de Cuba, ante la sesión especial conmemorativa del cincuentenario de las Naciones Unidas es definitiva: fueron seis minutos de verdades bien dichas.
Soy, lo he confesado otras veces, de los tantísimos cubanos que no les gusta que salga de Cuba, de los que se preocupa cada minuto que está fuera y respira hondo cuando sabe que regresó. Como también, a pesar de eso, estoy entre los millones que se llenan de orgullo cuando las imágenes de la televisión nos hacen compartir las emociones de recibimientos, discursos, encuentros, muestras de solidaridad y amor hacia él y hacia Cuba.