Para nosotros, es decir para el pueblo, la tarea que tenía delante el día 1ro de enero de 1959 era una tarea grande y una tarea dura. En aquellos momentos era la alegría, la alegría de ver romperse aquellas cadenas, cadenas de oprobio y de sangre, cadenas de injusticia y de crimen, cadenas que ahogaban a un pueblo en la humillación y en la miseria y sobre todo en la falta de esperanza.
Discursos
Hoy he visto —como decía— más gloriosa y más heroica a nuestra patria, más admirable a nuestro pueblo digno de admirarse como se admira a una columna que regresa del combate, digno de identificarse y solidarizarse con él como se solidarizan los hombres de un ejército después de una batalla.Lo que importa no son los claros en las filas; lo que importa es la presencia de ánimo de los que permanecen en pie.
A nosotros, sin las amenazas de agresiones, sin las bases de agresión que se organizan alrededor de nosotros, sin esos enemigos, nos bastaría la mayoría del pueblo para defender la Revolución con su opinión y no tendríamos necesidad de gastar un solo centavo en armas. Las armas tenemos que adquirirlas para defendernos, por culpa no nuestra, sino por culpa de los enemigos de nuestro pueblo y de nuestra patria.
Somos un país chiquito y estamos rodeados de enemigos casi por dondequiera; amigos, los pueblos; pero, nosotros somos un país chiquito aquí, que hemos tenido la osadía de decir: “Vamos a seguir nuestro camino.” Hemos tenido el valor y la grandeza de decir: “Nuestro camino lo vamos a seguir.” Y, naturalmente, como somos un país pequeño, la lluvia de propaganda, de soborno, de dinero, de amenazas, trata de gravitar sobre los cerebros, pero los cerebros en estas circunstancias no pueden ser blandos, tienen que ser fuertes, fuertes para resistir todas las presiones de la...
Si esta Revolución, en vez de haber ocurrido en Cuba hubiese tenido lugar en la Arabia Saudita, los problemas habrían sido los mismos que en Cuba con los grandes monopolios norteamericanos. No es una simple cuestión de distancia, no es un problema geográfico, no es un problema geopolítico, como han querido inventar para explicar los problemas de Cuba; es un problema de explotación económica que hubiera dado origen a las mismas dificultades aquí que en Irán, que en el polo opuesto a Cuba, porque habría sido la misma pugna entre la aspiración de un pueblo a liberarse del yugo y la...
Nosotros aquí nos enorgullecemos de ser una trinchera de la cultura, de la sangre y del sentimiento de la América Latina. Y una trinchera que sabremos defender con dignidad. Nosotros no odiamos a ningún pueblo; nosotros no albergamos sentimientos de antipatía contra ningún pueblo; nosotros no hacemos sino reafirmar el amor a lo suyo, y el amor a lo suyo es odio contra nadie; el amor a lo propio, la simpatía a lo propio, el apego a lo propio, no es antipatía contra nadie.
Y por eso seguimos adelante y tratando de hacerlo cada vez mejor; y lo haremos cada año mejor, hasta que algún día ustedes ya lo puedan hacer mucho mejor que nosotros. Y al conmemorarse hoy este aniversario más del heroico ataque al cuartel Goicuría, al conmemorarse un aniversario más de aquel sacrificio de un puñado de jóvenes, que fueron sacrificados aquí en este mismo sitio donde hoy nos reunimos, ninguna satisfacción mayor que este acto, ninguna obra mejor que esta escuela, ningún orgullo más grande, ningún momento más inolvidable, que esta fortaleza convertida en escuela.
Hoy no solo quedó demostrado que la gran mayoría del pueblo está con la Revolución —por si les quedaban dudas a algunos ingenuos que se complacen en engañarse o en dejarse engañar—, sino algo más importante todavía: la gran mayoría organizada del pueblo; porque hoy se ha reunido el pueblo organizado. Por eso somos este año más fuertes que el año anterior, porque la Revolución no solo cuenta con la mayoría, sino que ha organizado a esa mayoría.
Y no será ya más la explotación, no será ya más el quitarle la tercera parte al que producía los frutos de la tierra con su trabajo, no será ya más arrebatarle los productos de su cosecha, robarle, como le robaban en todos los órdenes, ya no será jamás, y nunca más volverá a ser como era. Y nunca más volverá nadie a abusar del pueblo, ni volverá nadie a robarle al pueblo, ni volverán a dividir en fracciones al pueblo, ni a destruir la fuerza del pueblo, ni a empañar la conciencia del pueblo, ni a mantener al pueblo en la ignorancia para que ese pueblo siguiese siendo instrumento fácil...
Y eso es lo más importante, en este minuto histórico de Cuba, en esa gran tarea que tenemos por delante. Y que nuestro pueblo no se preocupó de si era pequeño o no, se preocupó de si tenía razón o no; no se preocupó si los enemigos de la Revolución eran poderosos o no, se preguntó si tenía la razón o no. Y este pueblo pequeño, que es hoy la admiración de los pueblos hermanos de nuestro continente y la admiración de los pueblos del mundo, se planteó la gran tarea. ¿Y por qué se la planteó? Se la planteó, sencillamente, porque sabía que era capaz de llevarla adelante,...
Gracias a que hay un sentimiento que se llama amor a la patria, somos fuertes; gracias a que hay un sentimiento de amor a los semejantes y de solidaridad de todos para con todos, somos fuertes; gracias a que hay un estado mental que se llama conciencia revolucionaria, somos fuertes.¡No somos fuertes porque tengamos milicias, sino que tenemos milicias porque hay espíritu revolucionario y unión en el pueblo!; somos fuertes no porque tengamos fusiles, sino porque hay hombres y mujeres dispuestos a manejar esos fusiles, porque hay un pueblo que está dispuesto a usarlos en defensa de sus derechos...
Es esta la segunda ocasión en que nos reunimos con ustedes; la vez anterior fue en el Teatro Blanquita, y en aquella ocasión les dimos una tarea a ustedes. También estaban reunidos los empleados de comercio, que efectuaron su congreso hace unas semanas, y en aquella ocasión se juntaron ustedes con los empleados del comercio, y hablamos de la importancia que este sector tenía para la Revolución, ya que ustedes tenían un trato directo con el público, y además tenían que discutir mucho.