Castro Ruz, Fidel

Frente al terror y frente al crimen

Siete petardos y un asesinato es el saldo de la trágica noche del jueves. Adivinar quién pone las bombas, sería en verdad obra de magos, porque nunca han estallado bombas más raras, más estúpidas y más estrafalarias que las que han dado en estallar últimamente en las calles de La Habana y otros lugares de Cuba.

Lo que iba a decir y me prohibieron

Este trabajo iba a ser leído en la noche del lunes por la «Hora ortodoxa», que fue clausurada por una drástica resolución del Ministro de Comunicaciones.

¡Manos asesinas!

Después del 10 de marzo se acabaron los guapos en Yateras, pero parece que los guapos se han trasladado ahora para La Habana...
Cuba no quiere guapos. Y en nombre de Cuba el gobierno impedirá la fanfarronería...

¡Mientes, Chaviano!

En réplica a un editorial donde Bohemia denuncia valientemente el carácter fascista del palmacristazo propinado a dos locutores de la CMKC por agentes del coronel Alberto del Río Chaviano, este produce una carta infortunada que ha llenado de asombro, incertidumbre e indignación a la ciudadanía. Estoy por creer que tamaño desatino ha encontrado la desaprobación íntima de los propios voceros oficiales que como los directores de Pueblo y de Gente han saludado con altura nuestra salida de las prisiones. Cualquiera que tenga el más elemental sentido de la opinión pública comprenderá el tremendo daño que para el régimen pueden derivarse de tan torpe e hiriente pronunciamiento.

Lo que iba a decir y me prohibieron por segunda vez

Era cosa de adivinos saber si podríamos hacer uso de la palabra desde esta tribuna, porque el lunes pasado cuando nos presentamos en estos estudios con el doctor Pedro Iglesias Betancourt y Luis Orlando Rodríguez para dirigirnos al pueblo, se nos informó que por una disposición del nuevo Torquemada que rige el Ministerio de Comunicaciones, no podíamos hablar, porque era necesario informar con tres días de anticipación los nombres de los oradores. ¡Qué casualidad!: el mismo día que los periódicos anuncian importantes pronunciamientos nuestros, el señor Vasconcelos inventa precipitadamente una resolución, se la comunica a la empresa dos horas antes de la transmisión y nos la aplica con carácter retroactivo.

Sirvo a Cuba. Los que no tienen el valor de sacrificarse

Si en Cuba no hay industrias es por culpa de los malos gobiernos; si en Cuba no hay trabajo es por culpa de los malos gobiernos; si en Cuba hay miseria es por culpa de los malos gobiernos; de todos los malos gobiernos: desde el primero hasta el último. Si no, ¿cómo hay tantos palacetes construidos, tantas fincas compradas, tanta fortuna amasada a la sombra del poder? Se enriquecieron ellos, pero empobrecieron la nación. Eso es lo que sabe el pueblo, por eso no cree en fórmulas de bufete, ni en tiquismiques de camarillas, ni arreglos pasajeros que son untura de mercurocromo sobre un cáncer que hay que arrancar de raíz.

¡Frente a todos!

(Respuesta al artículo "Cuba no es de Fidel")

Los voceros de la dictadura, que con tanto odio y tanta saña me insultan, no mencionarían siquiera mi nombre si yo fuese un sumiso más de los que pueden contemplar indiferentes el crimen que se comete contra Cuba; si fuese un vendido, un mercenario, un lamebotas, los cintillos de sus libelos se dedicarían a elogiarme.

El Movimiento 26 de Julio

En el mismo lugar de oprobio y vergüenza debieran escribirse un día los nombres de quienes estorban la tarea de libertar a su patria como los de quienes la oprimen. En Cuba hay, desdichadamente, muchos que hasta no hoy no han hecho absolutamente nada por redimirla de la tiranía y, sin embargo, han estorbado todo lo posible. Lo sabemos muy bien quienes desde hace varios años no hemos descansado un minuto en el cumplimiento áspero y duro del deber.

El informe de Fidel Castro al Tribunal de Cuentas

Dije que iba a vengar los oprobios que le hicieron a Eduardo Chibás, que haría morder muchas veces el fango a este régimen envilecido de gobierno, y lo hemos venido cumpliendo semana tras semana.

Recuento crítico del PPC

Por encima del tumulto de los cobardes, los mediocres y los po-bres de espíritu, es necesario hacer un enjuiciamiento breve, pero valiente y constructivo del movimiento ortodoxo, después de la caída de su gran líder Eduardo Chibás.

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