Hace 48 años, fuerzas mercenarias al servicio de una potencia extranjera invadieron a su propia patria, escoltadas  por la escuadra de Estados Unidos, incluido un portaaviones y decenas de aviones de ataque. Esa fecha no puede ser olvidada.
Cuba ha resistido y resistirá. No extenderá jamás sus manos pidiendo limosnas. Seguirá adelante con la frente en alto, cooperando con los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe, haya o no Cumbres de las Américas, presida o no Obama los  Estados Unidos, un hombre o una mujer, un ciudadano blanco o un ciudadano negro.
Evo entraba hoy en su cuarto día de rigurosa huelga de hambre. Habló ayer por la noche y habló hoy por el mediodía. Sus palabras fueron serenas, persuasivas y contundentes. Ofreció “un padrón electoral biométrico”, mejor todavía que el que ha regido los procesos electorales de su país, calificado por las instituciones internacionales como confiable y de calidad.
Varias veces he pensado que al día siguiente no tendría que escribir y podía dedicar parte del tiempo a leer y estudiar, como hice muchas veces. Pero los importantes acontecimientos que han ocurrido en las últimas semanas, relacionados con la economía y la política mundial y hechos como los que tienen lugar en Bolivia me lo han impedido.
Si en Bolivia la oligarquía choca con un líder serio y sólido como Evo Morales, en Venezuela los adversarios de la Revolución Bolivariana, que ponían todas sus esperanzas en el golpe que la crisis económica internacional asestaría a ese país, comprenderán que la lucha por el socialismo de Chávez es capaz de sobrepasar cualquier obstáculo.
El Presidente Evo Morales, la Coordinadora Nacional por el Cambio y la Central Obrera Boliviana se declararon en huelga de hambre masiva desde el Palacio de Gobierno, exigiendo respeto a la Constitución y la Ley Transitoria Electoral, retrasada durante meses para sabotear las elecciones.
Aunque portador de las contradicciones señaladas, con una salud a toda prueba, como una máquina de trabajo y mente ágil, el Presidente negro realizó con incuestionables resultados políticos su primera visita al exterior. Ciertamente en nada se parece a su predecesor. 
La larga lucha por la igualdad y la justicia social se iluminó con la vida y el ejemplo de Martin Luther King, cuyo pensamiento y obra  cautiva hoy a millones de personas en el mundo y fue lo que a mi juicio explica que un ciudadano negro, en un momento de profunda crisis, alcanzara la presidencia de Estados Unidos.
Cuando arreciaron las presiones y acciones anticubanas de la administración Bush contra los viajes y la presencia en Cuba de personas bajo la jurisdicción de Estados Unidos, legisladores del Caucus Negro se dirigieron al Secretario de Estado, Colin Powell, y lograron asegurar la licencia que permitiera legalmente a los jóvenes norteamericanos continuar sus estudios de Medicina en Cuba, que ya habían iniciado.
No es necesario enfatizar lo que siempre Cuba ha dicho: no tememos dialogar con Estados Unidos. No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos; existimos precisamente porque creemos en nuestras ideas y nunca hemos temido dialogar con el adversario. Es la única forma de procurar la amistad y la paz entre los pueblos.
Había por cierto gran número de conceptos inadmisibles. Será una prueba de fuego para los pueblos del Caribe y América Latina.  ¿Es acaso un retroceso? ¿Bloqueo y además exclusión después de 50 años de resistencia? ¿Quién cargará con esas responsabilidades? ¿Quiénes exigen  ahora nuestra exclusión?  ¿Acaso no se comprende que los tiempos de los acuerdos excluyentes contra nuestro pueblo han quedado muy atrás?  Habrá importantes reservas en esa declaración suscrita por jefes de Estado para que se comprenda que a pesar de las modificaciones alcanzadas en duras discusiones,...
La crisis está indisolublemente unida al sistema capitalista, de producción y distribución. Su principal exponente, Estados Unidos, ha sufrido dos grandes crisis a lo largo de su historia que golpearon su economía durante períodos de más de 20 años. Esta es la tercera y solo se recuperará de ella muy lentamente. Esto lo conoce Europa por amarga experiencia propia.