• Establece su cuartel general en el motel Mi Ranchito, en Xicotepec de Juárez, Estado de Puebla.
  • El periódico Alerta publica la entrevista que le concediera el periodista Benjamín de la Vega bajo el título: “Declaraciones de Fidel Castro. Presto a deponer su actual actitud” en ella el líder revolucionario declara: “El Movimiento 26 de Julio ha sustentado su postura sobre el hecho real demostrado durante casi cinco años de que en Cuba no hay otra salida que la revolución.  Si se lograra un acuerdo de unidad nacional, sobre la base de una solución decorosa de la crisis interna, tan necesaria hoy frente al peligro extraño (se refería a la amenaza trujillista), nuestro Movimiento estaría dispuesto a deponer su actitud insurreccional”.Pero más adelante declara: “Si en un plazo de dos semanas a partir de la publicación de esta entrevista no hay solución nacional, el Movimiento 26 de Julio quedará en libertad de iniciar en cualquier instante la lucha revolucionaria como fórmula salvadora”
  • Acude al anochecer al apartamento de la calle Pachuca donde viven Melba Hernández, Jesús Montané, Rolando Moya y Ramón Mejías del Castillo (Pichirilo).  Lo acompañan Cándido González y José Morán. Informa a Melba y Montané (Moya y Pichirilo no se encontraban) que deben abandonar México en 72 horas y les cuenta sobre el encuentro que sostuvo unas horas antes con el capitán Fernando Gutiérrez Barrios, jefe de control de la Dirección Federal de Seguridad de México, quien le confirmó con diversos detalles que había un delator dentro del grupo revolucionario que le pasaba información a la embajada cubana y esta le entregaba los datos a la policía de Gobernación. Orienta comenzar el traslado de los compañeros que están en el D.F hacia ciudad Victoria donde ya estaban una parte de los futuros expedicionarios. Da las últimas instrucciones a Mella, quien debe quedarse en México a la partida de la expedición.
  • Va a la casa del Pedregal de San Ángel para impartir algunas instrucciones y reunirse con sus hermanas Lidia, Enma y Agustina, a quienes comunica su  inminente partida. 
  • Antonio del Conde, El Cuate acude a verlo al Motel Mi Ranchito para informarle sobre la reparación y el acondicionamiento del Yate Granma. Le informa su decisión de partir cuanto antes  y discute con él el plan de traslado de los distintos grupos hacia el punto de concentración.
  • En tempranas horas de la mañana de este jueves imparte las últimas instrucciones para comenzar el traslado y concentración de los combatientes en el punto de partida.  Después parte en auto, con Cándido González y Carlos Bermúdez, desde el Motel Mi Ranchito hacia la casa ubicada en Santiago de la Peña, los márgenes del río Tuxpan.
  • Dejan a Bermúdez a cargo de la casa y regresan a México D.F, donde sostienen en la noche un nuevo encuentro con el capitán Fernando Gutiérrez Barrios y después reúne a algunos jefes de grupo en la casa de Pedregal de San Ángel para comunicarles la inminente partida y transmitirle las últimas orientaciones.
  • Comienza a ejecutarse el traslado de los combatientes que vendrán en el Granma hacia el punto de concentración, según el plan trazado.
  • Se reúne con algunos jefes de grupos en la casa de la calle Génova 14, donde residen dos ancianas tías del ingeniero mexicano Alfonso Gutiérrez (Fofó).  Les transmite las últimas orientaciones.
  • Tarde en la noche se dirigen a la casa del Pedregal de San Ángel, donde se despide de sus hermanas Lidia, Enma y Agustina.
  • En unión de Onelio Pino y Cándido González fueron en auto a recoger a Enrique Cámara, que lo aguardaba en un apartamento en la calle Pachuca, y a Ernesto Guevara, quien estaba refugiado en la casa del luchador guatemalteco Alfonso Baurt Paiz.  Se dirigen al Motel Mi Panchito, en Xicotepec de Juárez, estado de Puebla, donde pernoctan.  Allí los aguardaba Juan Manuel Márquez y un grupo de compañeros.
  • Parte temprano en la mañana hacia Tuxpan junto a los compañeros que le acompañan en el Motel Mi Ranchito, estado de Veracruz.
  • Llega a la ciudad de Poza Rica, Estado de Veracruz, e inspecciona los hoteles donde se alojan los combatientes, entre ellos el Fénix y la Aurora.
  • Parte desde Poza Rica, para Tuxpan, acompañado de los combatientes Cándido González, Ñico López y Luis Crespo. Llega hasta donde está fondeado el Yate Granma y le orienta a Luis Crespo que su misión es llevar a los combatientes hasta ese lugar cuando se le instruya.
  • Escribe carta en la que se designa a Alfonso Gutiérrez (Fofó) y Orquídea Pino, como tutores al cuidado de su hijo Fidelito, quien había llegado a México varias semanas antes con su hermana Enma. En la misiva establece que toma esa decisión pensando en el porvenir de su hijo: “Lo dejo por eso a quienes mejor pueden educarlo, al matrimonio bueno y generoso, que ha sido además, los mejores amigos de nosotros en el exilio y en cuya casa los revolucionarios cubanos en encontramos un verdadero hogar”.
  • Orienta a Alfonso Gutiérrez y Orquídea Pino enviar telegrama a las distintas provincias de Cuba con el aviso de la salida de la expedición.  Les entrega las claves acordadas y les advierte que deben enviarlos el 27 de Noviembre, dos días después de la partida.
  • En la noche arriba a la casa de Santiago de la Peña en Tuxpan, donde se encuentran algunos combatientes en medio de la lluvia ocupados de la carga de la embarcación Se suben a bordo maletas con armas, paquetes de uniformes, equipos y los pocos alimentos que se pudieron conseguir para la travesía.
  • A partir de las 9:00pm el grueso de los combatientes comienzan a abordar el Yate Granma.
  • Junto a Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara y otros 78 expedicionarios parte hacia Cuba desde el puerto mexicano de Tuxpan a bordo del yate "Granma", con la intención de reiniciar la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra.
  • Alzamiento en Santiago de Cuba de las milicias del 26 de Julio, bajo la dirección de Frank País, para apoyar el desembarco del Granma (previsto para ese día) y distraer las fuerzas de la tiranía. La acción marca el comienzo de la insurrección armada popular contra la dictadura batistiana.
  • Tras un viaje acompañado por el mal tiempo y el excesivo peso, el yate "Granma" con sus 82 expedicionarios llega a Los Cayuelos, cerca de Playa Las Coloradas, en la costa sur oriental de Cuba, territorio perteneciente a la actual provincia Granma.  Se reinicia la lucha revolucionaria.
  • La columna de expedicionarios avanza en busca de las montañas desde temprano en la mañana y atraviesa un bosque de árboles altos y coposos. La marcha se hace fatigosa.
  • A media mañana llegan a El Mijial, donde la vanguardia se acerca a la casa de Zoilo Pérez Vega, conocido en la zona por Varón Vega. Los recibe uno de sus hijos, José Rafael, quien les informa de las noticias que su padre ha escuchado en la radio. La familia les prepara comida.
  • Prosiguen la marcha poco después del mediodía, guiados por José Rafael y su tío Juan Bautista Pérez Vega (Tato). Avanzan hacia el sureste. Al caer la noche llegan a un claro del bosque donde tres campesinos están haciendo carbón. Estos huyen al ver a los combatientes. La tropa va al bohío de los carboneros y cocina un poco de arroz y frijoles. Acopian algo de azúcar, boniato, papas, cebollas, cigarros y tabacos.
  • Luis Crespo sale en persecución de los tres carboneros para traerlos de regreso, pero no logra alcanzarlos y se pierde dentro del bosque. Ante su no llegada, ordena avanzar decenas de metros dentro del monte para acampar.
  • Antes de retirarse del lugar, los combatientes dejan atado a un palo en la entrada de la casa un billete de 5 dólares y una nota que dice: “Por los víveres”.
  • Al amanecer se descubre que Tato Vega, el campesino que ha servido de guía durante la jornada anterior, ha desaparecido durante la noche. Después se conoce que Vega ha ido a buscar a los soldados para delatar el rumbo del contingente revolucionario.
  • La columna se pone en marcha, cuando aparece Luis Crespo con el campesino Augusto Cabrera, quienes traen la noticia de haber encontrado al grupo de 8 expedicionarios que encabeza Juan Manuel Márquez. Poco después de las 8:00 a.m. se produce el reencuentro con ese grupo.
  • Llegan a la casa de los campesinos Jesús Luis Sánchez y Alfredo Reytor, en Agua Fina, donde preparan una sabrosa comida con un pedazo de chivo que les entregó en la mañana el campesino Augusto Cabrera.
  • A la caída de la noche el destacamento continúa la marcha hacia el este, hasta la bodeguita del gallego Saturnino Iglesias, donde compran chorizos, galletas y cigarros.
  • La columna se adentra en los cañaverales. Los expedicionarios calman la sed y el hambre con la caña. Acampan en un pequeño cayo de monte a la orilla de los cañaverales conocidos como Alegría de Pío, donde la vegetación no es lo suficientemente densa como para ocultar por completo la presencia de los expedicionarios.
  • Ante el agotamiento general, permanecen acompañados en Alegría de Pío. Sobre las 4:30 de la tarde son sorprendidos por una compañía reforzada de soldados - alrededor de 140 hombres- y la aviación enemiga. Tras intenso y confuso combate, Fidel da la orden de retirada. A pesar de la superioridad numérica y de armamento, el enemigo no puede lograr la batida que se ha propuesto; pero para los 79 combatientes que se retiran del campo de batalla ha sido un serio revés. Los expedicionarios se dispersan en 28 grupos. Fidel se repliega hacia el monte junto a Universo Sánchez y Faustino Pérez.