Discursos
Y aun beneficiando al país, va a beneficiar a todas las profesiones; y aun cuando los arquitectos sean entre los profesionales los que han alcanzado un estándar de vida más alto, aunque sean los que mejor están entre los profesionales, nuestras medidas revolucionarias van a ayudar a muchos arquitectos de ahora y de luego: los que hoy son arquitectos y los que hoy están estudiando en la universidad para arquitectos. Y serán los que en realidad tengan más derecho a recibir los beneficios de la Revolución, porque son los que más la necesitan.
Nosotros tenemos la suerte de ser hombres de fe, que creemos en el pueblo, no de palabras, sino de hechos, y cada vez que hemos ido a hacer algo con el pueblo, siempre nos ha salido bien, siempre. Otros no tienen fe en el pueblo, otros creen que los pueblos son rebaños, a los que no hay que tomar en consideración para nada. Y esos, sí, han tenido algún éxito hasta ahora, pero se les acabó el éxito para siempre, por lo menos en Cuba.Sí, pero es que hay mucha gente que está viendo la televisión. Bueno, hay que resignarse. Todos los problemas no se pueden resolver...
¿Por qué, sin embargo, fue necesario reunir al pueblo? Fue necesario reunirlo porque el pueblo es la fuerza de la Revolución; fue necesario reunirlo para demostrar la fuerza de la Revolución. Los sacrificios que ustedes han hecho acudiendo aquí desde todos los rincones de Oriente, no son sacrificios inútiles. Han venido aquí a respaldar con su presencia al Gobierno Revolucionario; han venido aquí a demostrar con el número de compatriotas que se ha reunido, la fuerza de la Revolución; han venido aquí para demostrar que la Revolución tiene respaldo, que la Revolución es fuerte, que...
No pueden ser buenos patriotas los que visitaron Palacio después del 13 de Marzo; y son los mismos que no han protestado nunca de la injusticia, y son los mismos que protestan de leyes revolucionarias, y son los mismos que escriben sus falsas teorías, y son los mismos que han quitado de sus automóviles el letrero que decía: “Gracias, Fidel”, porque resulta que nosotros no estamos dispuestos a permitir que las cosas sigan como estaban en Cuba; porque para que siguieran como estaban no valía la pena que hubiese muerto un solo cubano, no valía la pena que hubiese caído un José Antonio...
Porque si queremos ponernos a la altura de los demás pueblos del mundo, en todos los órdenes tenemos que tener hombres que sepan, tenemos que tener hombres capaces, tenemos que tener hombres preparados; que la universidad sea nuestro centro de investigación científica; que el industrial, el gobernante pueda ir allí a pedirles colaboración a los laboratorios universitarios, para que ayuden al progreso técnico, además del progreso cultural de la nación; para que nos ayuden a producir más y para que nos ayuden a producir mejor; para que nos ayuden a situar la patria entre los países más...
Que no confundan esta Revolución con ninguna otra en el mundo, porque esta Revolución es única, esta Revolución es genuinamente cubana, surge de nuestras necesidades, surge de nuestras ansias; que no empiecen a confundir, que no empiecen a hacerle imputaciones mal intencionadas a la Revolución Cubana, que no empiecen a esgrimir fantasmas aquí; esta es una Revolución Cubana que de verdad va a acabar con el privilegio; que ya, asustados como están los teóricos de los intereses creados, están escribiendo y ya están anunciando que van a escribir sus teorías revolucionarias.
Tuvimos grandes hombres, grandes héroes, grandes patriotas; tuvimos un gran pueblo. Fue una lucha extraordinariamente desigual y, por tanto, extraordinariamente heroica; una lucha que iba a culminar con la victoria, porque de eso, nosotros, que tuvimos que librar una lucha similar, no tenemos la menor duda, y, sin embargo, los cubanos no lograron la victoria. Prácticamente se la arrebataron; y, a decir verdad, no solamente nos la arrebataron, sino que nos enseñaron a darles las gracias a los mismos que nos la habían arrebatado.
Cuando de pedir se trata, les pedimos a nuestros compañeros los campesinos, les pedimos a nuestros compañeros los trabajadores, porque la república que estamos forjando, la patria que estamos redimiendo, no será el paraíso de los intereses creados, como fue siempre, sino el hogar donde puedan hallar la felicidad los hombres humildes y los pobres de nuestro pueblo. Y por eso digo que los obstáculos que tendremos que vencer son grandes y serán más grandes si el pueblo no se adapta, como tiene que adaptarse, a la realidad revolucionaria; serán más grandes si el pueblo se olvida de sus...
Los que crean que la Revolución se está debilitando, los que crean que la Revolución está perdiendo fuerza en la opinión pública, los que crean que con sus intrigas y con sus campañitas contrarrevolucionarias van a debilitar a la Revolución sería bueno que hubiesen venido aquí esta tarde, sería bueno que hubiesen contemplado esta extraordinaria concentración, aunque sea por una rendija, para que hubieran visto cómo la Revolución, si bien es verdad que ha perdido algunos simpatizantes.
El pueblo de Cuba, los obreros, todo el pueblo, tiene que estar muy consciente de que la Revolución es una tarea difícil, porque no se destruye impunemente una serie de privilegios, no se viene abajo impunemente todo un sistema político y toda una serie de costumbres que han imperado a lo mejor durante siglos; incluso, las mentes no se cambian de un día para otro.
Nosotros podremos fracasar, yo lo admito teóricamente, no porque lo crea; nosotros honradamente creemos que la Revolución va a dejar un gran rastro y una gran obra en nuestra patria. Yo digo que teóricamente admito que podamos equivocarnos, lo que sí tengo la más completa seguridad, la más completa convicción, no solo sentimental, sino teórica también, de que la obra que la Revolución haga, siempre estará precedida por la honradez, por los mejores deseos de encontrarles verdaderas soluciones a los problemas, por los mejores deseos de mejorar a nuestro pueblo y nuestra patria en todos...
Puede decirse que, sinceramente, las mujeres están en primera línea. Y es lógico, porque también son las que más soportan allí en la casa la falta de trabajo del esposo, las que tienen que comprarlo todo, las que más tienen que hacer milagros para convertir un peso en lo más posible; también fueron las que más sufrieron con la tiranía, las que más temores vivían, las que más sufrían pensando en los hijos, en los hermanos, en los esposos.