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Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto de recibimiento de la nave "Princesa del Caribe", procedente de la India, que transporta donación de solidaridad con nuestro pueblo, efectuado en el muelle "Margarito Iglesias", de Ciudad de La Habana, el 28 de diciembre de 1992

Date: 

28/12/1992

Queridos amigos Surjeet, Baby y Singh, miembros de la delegación de la India;

Estimados representantes del gobierno de la India;

Compañeras y compañeros:

En las últimas semanas, como parte de la lista que mencionó Corrieri, he venido tres veces a estos muelles, primero con motivo de la llegada del barco "Pinar del Río", después, hace dos días, del barco "Bahía de Cárdenas". El primero traía la donación de los Pastores por la Paz, procedente de Estados Unidos; el segundo una donación procedente de España, y hoy ya estaba anunciada la llegada de este barco cuyo nombre está en inglés, pero que en español quiere decir "Princesa del Caribe". Hablaba con el capitán, porque este barco lo tenemos arrendado, lo administramos nosotros y pudiéramos cambiarle el nombre de "Caribbean Princess" por el de "Princesa del Caribe", que se lo ha ganado una vez más al traer este cargamento (APLAUSOS).

Son hechos verdaderamente trascendentes. En cada uno de estos barcos se expresan los sentimientos de simpatía y de solidaridad hacia la Revolución Cubana y hacia nuestro pueblo.

El sábado decía que la llegada de aquellos ómnibus y otras mercancías era algo más que simbólica, con mucha más razón debemos decir que este barco que trae 10 105 toneladas de trigo es mucho más que simbólico. Para que ustedes tengan alguna idea, se me ocurre que para adquirir esas 10 000 toneladas de trigo habría que cosechar, moler la caña y producir el azúcar de más de 100 caballerías; imagino que para producir este trigo en la India hace falta sembrar, cultivar y cosechar alrededor de 250 caballerías, y nosotros los cubanos sabemos perfectamente lo que es sembrar, cultivar y cosechar una caballería de cualquier cosa, lo mismo sea de caña que de arroz; trigo no producimos pero sabemos los esfuerzos agrícolas que hay que realizar. Ya se imaginarán ustedes la cantidad de personas que participaron en la producción de estas 10 105 toneladas de trigo.

Ese volumen de trigo viajó por tren —según me explicó la delegación— desde el estado de Punjab hasta el puerto de Jaffna, fue transportado por ferrocarril a lo largo de una ruta de 1 700 kilómetros, es decir, casi dos veces la distancia de aquí a Santiago de Cuba por tren; después tuvo que ser cargado en el barco durante 15 días, cientos y cientos de obreros tuvieron que participar en la carga. Luego el barco tuvo que navegar durante 37 días y recorrer por el Océano Indico, el sur de Africa y el Atlántico casi 20 000 kilómetros —ellos lo tienen medido en millas y son alrededor de 12 300 millas— para llegar hasta aquí.

Este trigo viene en sacos, ahora hay que descargarlo y llevarlo a los molinos. De 10 105 toneladas de trigo se pueden producir no menos de 7 000 toneladas de harina aparte del afrecho que a veces se mezcla también en parte con la harina para producir el pan integral. Con esa harina se pueden producir —con un tanto por ciento reducido de afrecho, pueden ser 8 millones de kilogramos de harina integral— 80 millones de panecillos de 100 gramos cada uno, es decir que a cada ciudadano de este país le corresponden de este cargamento aproximadamente siete panecillos integrales (APLAUSOS). De modo que alcanza para todo el país, y estas cifras indican —mucho más claramente que hablar de 10 000 toneladas de trigo— lo que significa esta donación, esta ayuda a nuestro país en este momento.

Ahora, tenemos que pensar también de dónde procede este trigo. No procede de un país cerealero, ellos producen cereales para su autoabastecimiento, como regla, pero no es un exportador de cereales; viene de un país del Tercer Mundo, viene de un país que aunque trabaja y se esfuerza por su desarrollo es un país pobre, y no resulta ninguna deshonra llamar pobre a un país del Tercer Mundo, porque eso es lo que caracteriza precisamente a los países del Tercer Mundo, la pobreza. Viene de un país que tiene problemas, que tiene necesidades como todos los países del Tercer Mundo, como todos los países que luchan por desarrollarse, como todos los países que fueron antiguas colonias y hoy luchan por mantener su independencia. Luego tiene un mérito muy grande que este trigo proceda precisamente de la India.

La India es una nación de 3 268 000 kilómetros cuadrados. Tiene una población de 816 millones de habitantes, es decir, alrededor de 250 habitantes por kilómetro cuadrado, pero tiene grandes áreas montañosas; habría que calcular ahora qué cantidad de tierras agrícolas tiene la India. Nosotros no estamos muy lejos de los 100 habitantes por kilómetro cuadrado, pero tenemos que dedicar una gran parte de nuestra tierra y de nuestras mejores tierras a la producción de azúcar para la exportación; luego también nos queda disponible una pequeña cantidad de tierra per cápita para la producción de los alimentos. Tiene, por tanto, para nosotros un mérito muy grande el hecho de que el pueblo indio nos haya enviado esta donación de trigo.

La India es un país de cultura milenaria. Cuando en Europa andaban todavía en taparrabos y nadie sabía leer ni escribir, ya la India tenía su escritura y su cultura ampliamente desarrollada. Es uno de los países de tradiciones más antiguas y más ricas, es un país de larga historia que está llena de sabiduría; es un país que sufrió, como una gran parte del mundo, el azote del colonialismo, ya que llegaron aquellos europeos cuando alcanzaron una tecnología superior —no una inteligencia superior—, cuando desarrollaron ejércitos que tenían armas más modernas, y conquistaron ese gigantesco país, lo conquistaron totalmente, lo colonizaron durante un largo período de tiempo, hasta que en época relativamente reciente pudo alcanzar al fin su independencia.

¿Cuánto ha tenido que sufrir ese pueblo como consecuencia del colonialismo? Lo mismo que tuvieron que sufrir otros grandes pueblos como China, continentes enteros como una gran parte de Asia, como toda Africa y como el llamado hemisferio occidental. Ellos conocen muy bien lo que es el colonialismo, conocen muy bien lo que es el subdesarrollo, conocen muy bien lo que es la pobreza y conocen muy bien el valor de la independencia.

Ahora, para que ustedes vean en qué mundo tan desigual vivimos, ese país, con 816 millones de habitantes, no es miembro permanente del Consejo de Seguridad y en las Naciones Unidas recibe el mismo tratamiento que cualquier país con 100 000, 200 000 o un millón de habitantes. La India es, aproximadamente, casi 80 veces mayor que Cuba en población; tiene casi 80 veces la superficie de Cuba y, a pesar de eso, los derechos de la India en Naciones Unidas son exactamente iguales que los de Cuba.

No es que seamos partidarios de la desigualdad de derechos en las organizaciones internacionales, nosotros somos partidarios de la igualdad de derechos en las organizaciones internacionales, es lógico, no puede ser de otra forma; pero es que hay algunos países que se han reservado el privilegio de ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad, la mayor parte de ellos con muchos menos habitantes que la India. Por eso planteamos la necesidad de que se democratice la Organización de las Naciones Unidas, planteamos la necesidad de que se cambie su estructura, que actualmente, a través del Consejo de Seguridad, es manejada por un puñado pequeñísimo de países, que tienen el control de ese Consejo de Seguridad y que tienen el control de las decisiones de Naciones Unidas a través del derecho al veto.

La India es miembro prominente y destacado del Movimiento de Países No Alineados, fue fundador de ese movimiento y goza de un gran prestigio internacional; por eso esa actitud del pueblo de la India, un pueblo de 816 millones de habitantes —repito—, tiene para nosotros tanto valor moral y tanta importancia.

El esfuerzo fundamental en todos los terrenos desde luego que lo tiene que hacer nuestro propio pueblo. El esfuerzo fundamental en la producción de alimentos y el esfuerzo fundamental en la solución de nuestros problemas lo tiene que hacer nuestro propio pueblo; el esfuerzo fundamental en defensa de nuestras ideas y de nuestra independencia lo tiene que hacer nuestro propio pueblo; y si somos agredidos, ha de ser nuestro propio pueblo quien, desde esta trinchera heroica, defienda hasta el último aliento su Revolución y su independencia (APLAUSOS).

Es cierto que las dificultades son muy grandes, porque se produce abruptamente la desaparición del campo socialista y de la Unión Soviética. Más que en cuestión de años, pudiéramos decir que en cuestión de meses desaparecieron como países socialistas con los que teníamos el 85% de nuestro comercio, con lo cual asegurábamos el combustible que necesitábamos —especialmente con la URSS—, alimentos y materias primas esenciales, precios justos para nuestras exportaciones, cuyas flotas ayudaban a transportar las mercancías de exportación de nuestro país y gran parte de las mercancías que importábamos, lo que hoy tenemos que hacer con nuestra propia flota y con un cierto número de barcos que con grandes dificultades podemos contratar y arrendar. A esto se une el hecho de que el imperialismo, de la manera más groseramente oportunista, quiere aprovechar esta situación para rendir por hambre y por enfermedad a nuestro pueblo, arreciando su criminal bloqueo económico, elevándolo al máximo para obstaculizarlo todo: para obstaculizar la adquisición de alimentos, de materias primas, de medicamentos, de combustible; para obstaculizar la transportación de todos esos productos a nuestro país y la obtención de divisas con que pagar esos productos, que suben de precio, y pagarlos con ingresos que proceden de exportaciones que han bajado de precio.

Son estas las duras pruebas que la historia y la vida le han impuesto a nuestro país. Por eso de nosotros fundamentalmente, como decía, depende el esfuerzo, depende la lucha y depende el sacrificio; pero no por ello dejamos de agradecer infinitamente la solidaridad, porque la solidaridad es aliento, es estímulo para la lucha, es una fuerza moral tremenda que nos recuerda incesantemente que nuestro pueblo no está solo en esta lucha y que enarbola una bandera justa, una bandera digna, una bandera heroica; que nuestro pueblo defiende valores que interesan a los demás pueblos del mundo.

La terrible campaña que realiza contra nuestra patria el imperialismo tiende precisamente a debilitar esa solidaridad, tiende a impedir que vengan barcos con ayuda a nuestro país, tiende a impedir que se multiplique la condena al bloqueo, tiende a impedir que en Naciones Unidas se vote contra el bloqueo, tiende a presentar una imagen groseramente distorsionada de nuestro país, el país más justo del mundo, el proceso revolucionario más humano en la historia de la humanidad (APLAUSOS).

No hablan por nosotros las palabras, sino los hechos. A pesar de la ola gigantesca de propaganda, vean cómo reaccionan los pueblos; vean cómo más de un millón de indios participan y contribuyen con esta campaña; vean cómo miles de obreros participan en la transportación y carga de esta donación; vean cómo se desarrollan los sentimientos de solidaridad hacia Cuba en todo el mundo, como si los pueblos tuvieran un instinto para conocer la verdad. Es que los pueblos conocen demasiado bien las injusticias, la opresión, y conocen demasiado bien las calamidades a que los llevaron el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo. Es como si tuvieran antenas para comunicarse con nosotros, es como si tuvieran antenas para saber lo que de verdad ocurre en nuestro país y lo que han significado estos más de 30 años de lucha heroica contra el más poderoso imperio que ha existido jamás en la historia de la humanidad (APLAUSOS).

Eso lo saben valorar y admirar los pueblos del mundo, y por eso nos obliga a la más profunda gratitud, por eso nos obliga a la eterna gratitud hacia todos aquellos que en esta hora difícil nos apoyan, como supimos nosotros apoyar a otros, ¡y aun los apoyamos en esta hora difícil!; porque, como hemos dicho en otras ocasiones, ningún becario extranjero aquí ha perdido su beca, ni ningún médico cubano que preste gratuitamente servicio internacionalista en otras naciones del mundo ha dejado de prestar ese servicio, solo que hoy estamos conscientes de que la misión internacionalista más importante y trascendental es defender nuestras banderas, es defender nuestra Revolución, es defender el socialismo, es defender la independencia de la patria (APLAUSOS).

Esas 10 105 toneladas de trigo, más los medicamentos que vienen en el camino, aparte de lo que significan como beneficio mucho más que simbólico, expresan otros beneficios extraordinarios y constituyen para nosotros 10 105 toneladas de solidaridad, 10 105 toneladas de aliento, 10 105 toneladas de estímulo moral, y nos hacen no solamente más internacionalistas, sino también más patriotas, más revolucionarios y más decididos a defender nuestra gloriosa causa (APLAUSOS).

¡Gracias, hermanos entrañables de la India! ¡Gracias, queridos compañeros de la delegación! ¡Gracias, representantes del Gobierno de la India! ¡Gracias en nombre de nuestro pueblo! ¡Gracias en nombre de nuestra Revolución y de nuestra patria! (APLAUSOS)

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(OVACION)



 

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